Investigador del Potsdam Institute for Climate Impact Research habló sobre los ecosistemas terrestres y las repercusiones del cambio climático
Pese a que hoy existen proyecciones, hasta finales de siglo, de los diversos escenarios del impacto del cambio climático, aún hay una gran incertidumbre en torno a los resultados. Por ello, se requiere profundizar la investigación sobre cuáles son los procesos que determinan los cambios en el almacenamiento de carbono en los ecosistemas terrestres y su relación con los fenómenos climáticos, consideró Anselmo García Cantú Ros, del Potsdam Institute for Climate Impact Research, de Alemania.
Durante su participación en el Séptimo Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático, cuya sede de la región Golfo fue la BUAP, el investigador precisó que es importante conocer la capacidad que tienen estos ecosistemas para continuar absorbiendo carbón de la atmósfera, para lo cual existen herramientas conocidas como “Modelos globales de vegetación”.
Al explicarlos, señaló que describen el intercambio de gases entre la atmósfera y la superficie terrestre y consecuentemente los procesos de acumulación de carbono en los ecosistemas.
En el Aula Virtual del Complejo Cultural Universitario, dio a conocer que entre 2006 y 2015 el promedio anual de emisiones antropogénicas fue de alrededor de 11 gigatones de carbono, de los cuales cerca del 50 por ciento han sido capturadas por los sumideros naturales, como océanos y ecosistemas terrestres.
Por otro lado, recordó que todos los elementos del sistema Tierra están íntimamente relacionados entre sí, por lo que cualquier alteración en alguno de ellos provoca un efecto en cascada sobre los demás.
Un deshielo acelerado en la capa polar puede generar cambios en la concentración de sal a nivel local en el océano y esto, a su vez, puede afectar la circulación de corrientes oceánicas que juegan un papel muy importante para determinar los patrones climáticos en distintas zonas del planeta -dijo.
“Un ejemplo de esto es la corriente oceánica del golfo que transporta calor de la zona ecuatorial hacia latitudes norte y gracias a esta es posible tener agricultura en latitudes extremas; además es responsable de distribuir los nutrientes en el océano. Por ello, si esta corriente se debilita, podría afectar la disponibilidad de nutrientes para otras formas de vida, como peces, y tener efectos sobre la agricultura”, agregó.
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