Dulce Gómez

Alrededor de 200 familias viven en el primer cuadro de la ciudad en casas apuntaladas por los daños que dejó el sismo del pasado 19 de septiembre, reconoció el gerente del Centro Histórico y Patrimonio Cultura, Sergio Vergara Berdejo.

Durante la glosa del informe de labores del Ayuntamiento, el funcionario reconoció que estas 200 familias están ubicadas en cuando menos 110 edificios que sufrieron afectaciones graves y que siguen apuntaladas a cinco meses del movimiento telúrico que cimbró la zona centro del país y que dejó tan solo en Puebla Capital nueve muertes.

Asimismo detalló que se realizaron mil 200 revisiones a edificios que pudieron registrar varios daños, pero solo en 110, la mayoría en la zona de la 8 Poniente y en las inmediaciones del Barrio de la Luz, se requirió un trabajo de apuntalamiento severo para evitar que sufrieran más daños y se pudieran reparar los ya presentados.

“Principalmente están en la zona de la 8 Poniente y por la Iglesia de La Luz, las casas no se van a caer pero están apuntaladas porque son trabajos de prevención. Son alrededor de 200 familias”, aceptó.

Si bien señaló que las autoridades de la ciudad han buscado que las familias abandonen sus casas para evitar cualquier tiempo de incidente, justificó que las familias se han negado a dejar sus casas, en especial por la falta de recursos económicos para vivir en otro lugar.

El gerente invitó a los dueños de las casas que concluyan con las reparaciones y aprovechen las exenciones fiscales que ha dado el ayuntamiento para las obras de restauración de la mano con el INAH y los Directores Responsables de Obra.

De igual modo relató que durante varios análisis se trató la posibilidad de derribar entre siete y ocho casas dentro del primer cuadro de la ciudad, pero posteriormente se procedió a solo apuntalarlas para reparar y evitar su colapso.

Durante su comparecencia, Vergara Berdejo reprochó que a cinco meses del sismo, siguen sin llegar a Puebla recursos de orden federal para la reparación de los edificios dañados.

Según recordó el gerente, primero se destinaron 10 millones de pesos de emergencia para apuntalar 171 casas privadas, y 64 templos entre ellas la Catedral y seis iglesias de juntas auxiliarles.