Padre Nacho*

El hilo conductor de la religiosidad de nuestro mestizaje en el país es indudablemente el estandarte de” La Morena del Tepeyac”. Basten algunas muestras históricas que nos apuntan al corazón mismo de nuestro nacionalismo mexicano. Algunos ejemplos:

– Siglo XVI: A partir de 1521, en aquellos contextos de conquista y caída de Tenochtitlán, se presentó una especie de parto o alumbramiento de una nueva cultura mestiza en nuestro país. Después de diciembre de 1531, Juan Diego fue el modelo del creyente sencillo, honesto, laborioso, premiado por la apertura de su corazón ante el misterio cristiano de muerte y resurrección, en el complejo horizonte del guadalupanismo como expresión de nuestra religiosidad popular. El jesuita poblano Agustín Churruca Peláez, en su Historia de la Iglesia en México ( Obra Nacional de la Buena Prensa, S. A., México, 2005) nos presenta más de 50 argumentos ( páginas 56 y 57) que fortalecen la historicidad del fenómeno guadalupano. El más reciente y poco conocido es el llamado Códice 1548 o Códice Escalada, en referencia al jesuita Xavier Escalada, quien lo difundió ampliamente hace pocos años. También es sorprendente recordar que en la Batalla de Lepanto ( 7 de octubre de 1571) una de las naves del victorioso Juan de Austria ostentaba el estandarte de la Virgen de Guadalupe.
– Siglo XVII: la evangelización de los jesuitas en aquellos años fue muy centrada en la Madre de Jesucristo, La Guadalupana. Recordemos que muchos centros de misión, especialmente del noroeste del país, fueron bautizados con este nombre. Municipios actuales como Guadalupe ( Zacatecas) los encontramos en lugares diversos y frecuentes en el territorio nacional ya desde entonces.
– Siglo XVIII: según el padre Clavijero, el estandarte guadalupano era la insignia preferida de las milicias y huestes armadas de la Nueva España. De aquellos misioneros destaquemos a los franciscanos Antonio Margil de Jesús, Francisco Palou ( Palau, en otras fuentes) y Junípero Serra, con los jesuitas Juan Salvatierra, Eusebio Francisco Kino, Juan de Ugarte, Antonio de Urquiza y Leonardo Jatino. Mención especial merece la religiosa clarisa María Antonia de Escalona y Rosas, cuya acta de profesión dice así: “El 24 ( de mayo de 1739) recibió el hábito de religiosa en el monasterio de Corpus Christi de Nobles Caciques franciscas descalzas doña María Antonia de Escalona y Rosas, quinta nieta del venerable venturoso Juan Diego, a quien el año de 1531 se apareció a nuestra Señora de Guadalupe”.
– Siglo XIX: en 1810 apareció el estandarte de Guadalupe con “el Grito de Dolores” del padre Hidalgo; en la Guerra de Independencia sobresalen los grupos secretos llamados “Los Guadalupes”, que informaban al padre Morelos y a otros jefes insurgentes de las actividades del ejército realista. En la primera cuasi-Constitución mexicana, los “Sentimientos de la Nación”, firmada en Chilpancingo en septiembre de 1813, se estableció como ley constitucional la celebración del 12 de diciembre como fiesta nacional. No fue casualidad que el primer presidente de México cambiara su nombre de Félix Fernández a “Guadalupe Victoria”. El corrido popular le atinó entonces al cantar: “ con su escolta de rancheros Guadalupe, la Chinaca, va a buscar a Pantaleón”…¡La hija consentida del presidente oaxaqueño, licenciado Benito Pablo Juárez García se llamó Lupita Juárez Maza!… Más todavía, don Ignacio Ramírez, El Nigromante, y su discípulo don Ignacio Manuel Altamirano se destacaron como recios defensores del guadalupanismo, como bandera de identidad ante el expansionismo territorial y cultural de los norteamericanos.
– Siglo XX: en la denominada Revolución Mexicana hay que destacar el Plan de Guadalupe, firmado por don Venustiano Carranza en marzo de 1913. Además, los zapatistas siempre marchaban y combatían con el estandarte de la Virgen de Guadalupe. Posteriormente, los cristeros también portaban la imagen guadalupana defendiendo su fe, especialmente de 1926 a 1929. El licenciado José López Portillo y Rojas ( abuelo del presidente José López Portillo y Pacheco) escribió el Himno Guadalupano que dice así: “Mexicanos, volad presurosos, del pendón de la Virgen en pos, y en la lucha saldréis victoriosos, defendiendo a la Patria y a Dios”…
– Siglo XXI: En los tiempos presentes existen muchos lugares y personas con este denominador común de La Guadalupana . Destaquemos que sobre todo, en los Estados Unidos, nuestros paisanos, desde los tiempos de César Chávez, se sigue defendiendo a “La Raza” con la bandera del guadalupanismo. No es casualidad que en “Puebla York” ( Perdón, Nueva York) se encuentre la Casa Tepeyac para congregar a muchos de los migrantes afirmando su identidad mexicana. Allá se canta casi como himno nacional lo que escribió don Quirino Mendoza y Cortés: “¡Yo a las morenas quiero, Cielito Lindo, desde que supe, que es morena la Virgen, Cielito Lindo, de Guadalupe!”…¡Por esto los más de 7 millones de peregrinos en estos días han rezado en el santuario más concurrido de nuestra fe, la Basílica de Guadalupe!

¡Alabado sea Jesucristo, quien nos arropa con el ayate de Juan Diego con las rosas de “Nuestra Madrecita”, Tonantzin!

*José Ignacio González Molina pertenece desde 1993 al H. Consejo de la crónica de la Cd. de Puebla; ejerce su ministerio en el Infonavit de San Jorge; como historiador egresado de la Universidad Iberoamericana de la Cd. de México, la docencia en la Escuela Libre de Derecho. Difunde los martes, de 6 a 7 de la tarde, el programa “Suave Patria” en Radio Puebla ( antes SICOM) 105.9 F.M., con sus estaciones hermanas del Edo. de Puebla. Cfr. www.puebla.mx