ING. OSCAR LÓPEZ MORALES

 El anuncio que ayer hizo el nuevo titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Medio Ambiente, así de largo y así de complicado su cargo, Rodrigo Riestra Piña sobre la prórroga para el pago de verificación vehicular puede tener varias interpretaciones, pero de primera instancia se ha llevado varias rechiflas y hasta burlas.
Resulta que después de tantos jaloneos, develadas por días enteros, madrugar y amanecer a las afueras de los centros de verificación, ahora resulta que quienes no verificaron no tendrán problema, es más, lo que fueron y no pasaron, tampoco. Les harán válido el proceso.
Y es más, a quienes les cobraron multa hasta se las van a reembolsar.
Hasta ahí todo pareciera muy bueno para los que no cumplieron y un incentivo para quienes sí, por el hecho de descontarles un 10 por ciento si acuden los primeros días que les corresponde a sus dígitos, igualito que como operaba antes de este caos, igualito.
Sin embargo, para mala fortuna, el anuncio se hace un día después de que en Puebla el Gerardo Fernández Noroña, exdiputado federal por el Partido del Trabajo planteara a los afectados por la verificación, que no pagaran multas y mucho menos que le hicieran el caldo gordo al programa: “No verifique nadie, no pague la multa nadie, circulen por sus puritos derechos”.
24 horas después, llega el anuncio, lo que también hace pensar que entonces la ineficiencia en el manejo del programa fue responsabilidad de Mario Rincón, hoy aspirante a la diputación federal por Tepeaca pero artífice del nuevo programa que dejó en la calle a los más de 40 que funcionaban antes de la “reestructuración”
Mal timing, como dicen los mercadólogos.
Por cierto, que hablando de Tepeaca, ayer el aspirante a la diputación por esa zona pero del PRI, Alejandro Armenta, de plano fue a ver al presidente municipal de Amozoc y le dijo en su cara que deje de azuzar con la pinta de bardas en su contra, abonando a la guerra sucia que ya prepara el inicio de las campañas formales.