• Impartió la Primera Cátedra a los nuevos estudiantes que comienzan sus estudios universitarios

Por Diego Armando Cuautle

Hay que atreverse a vivir congruentemente nuestra identidad como ejemplo de virtud en el servicio, con respeto y amor al prójimo, para la transformación social en orden al bien común, ese es el camino hacia la forja de un carácter institucional, al que todos estamos convocados a asumir como propio, afirmó Emilio José Baños, rector de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP).
Lo anterior al impartir la Primera Cátedra a los nuevos estudiantes que comienzan sus estudios universitarios donde indicó que los jóvenes deben asumir un liderazgo, con un carácter con personalidad propia, que surge a partir de un redimensionamiento de la humildad como la virtud del realismo para asumir lo que somos, para valorar lo que se nos ha dado.
“Desde la reciprocidad en la gratuidad volcarnos a atender el llamado del otro, un liderazgo que no está exento de riesgos ni de renuncias, de hecho los requiere, pero que ofrece un profundo sentido de alegría y satisfacción, de auténtica felicidad”, manifestó.
Ante los cientos de alumnos que se dieron cita al Centro de Vinculación Universitaria, el rector de UPAEP dijo que la convicción de la institución que representa “es que éste es un tiempo idóneo, que difícilmente se repetirá, para que generen un proyecto de vida con propósito, un proyecto que les rete, que haga surgir lo mejor de cada uno”.
“Una vida con propósito, requiere de elecciones, que muchas veces suponen renuncias a bienes de corto plazo, muchas veces aparentes, en pos del largo plazo. O lo que es más, una vida con propósito exige muchas veces una lucha interior, que puede implicar sacrificar el éxito del mundo exterior en pos de lograr una victoria interior”, agregó.
Lo anterior dijo, eso es lo que configura el carácter: una serie de disposiciones, deseos y hábitos que poco a poco nos moldean y facultan para vencer nuestras debilidades y sobreponernos a nuestras caídas. Es el carácter el que nos ayuda a no ser presa de nuestras pasiones, y a madurar como personas.
Advirtió que hoy en día el gran cuestionamiento para las universidades es sobre el tipo de sociedad que imaginamos, pero pocas instituciones se atreven a hacer este planteamiento desde lo más profundo, que estriba justamente en la idea que se tenga del hombre que conforma tal sociedad.
“Si algo diferencia a nuestra universidad, son las experiencias de vida que aquí se generan, que hacen brotar los talentos que desde la lógica de la gratuidad y del don despliegan su potencial para servir y transformar – experiencias significativas para un liderazgo transformador”, comentó.
Señaló que la humildad también nos hace ver que solos no podemos, y ésta es la piedra de toque, aunque parezca paradójico, de la formación del carácter.
“Es cierto, suena a contradicción. Estamos habituados a relacionar carácter con empuje, con determinación y superación; pero la forja del carácter, si no parte de esta perspectiva de la humildad, puede derivar, y frecuentemente nos ocurre, en orgullo hueco. Sin la perspectiva de la alteridad que sólo la humildad provee, el carácter se desmorona ante la primera ventisca”, finalizó.