+ El hecho de que una mujer se graduara de un posgrado en Física demuestra que la BUAP está abierta al desarrollo de las mujeres.

Es la primera mujer en obtener el título de doctorado en la BUAP. Con la tesis: Fenómenos de tunelamiento en semiconductores fuera de equilibrio, Lilia Meza Montes demostró que la física no es un área negada a las mujeres. Hoy, no sólo es científica de tiempo completo, también es activista. Pugna porque más mujeres protagonicen el desarrollo científico del país.
Hoy, la científica adscrita al Instituto de Física “Ingeniero Luis Rivera Terrazas” de la BUAP (IFUAP), es la coordinadora nacional de la Red Mexicana de Ciencia, Tecnología y Género del Conacyt; además, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Conferencia Internacional de Mujeres en Física, de la División Mexicana de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada. Para ella, una clave del éxito es superar los miedos: atreverse, incursionar. No inmovilizarse por temor a la incertidumbre.
Inspirada por un libro de astronomía que leyó cuando niña, forjó una sólida carrera académica enfocada a la manipulación de las propiedades de ciertos materiales, mediante el tratamiento de sus estructuras atómicas. Obtuvo el título en 1993, asesorada por Mario Alberto Rodríguez Meza, el primer egresado del doctorado en Física de la Institución, a su vez.
“El hecho de que una mujer se graduara de un posgrado como éste, de alguna manera, demuestra que la BUAP está abierta al desarrollo de las mujeres”, expresa la investigadora del IFUAP, quien se suscribe al movimiento feminista ya que está interesada en generar las mismas oportunidades de desarrollo para ambos géneros.
Por esa vocación, la académica es coordinadora nacional de la Red Mexicana de Ciencia, Tecnología y Género del Conacyt, en la cual algunos de sus integrantes propusieron lineamientos con perspectiva de género a la Ley Federal de Ciencia y Tecnología, que reconoce la diversidad de las personas. Desde ahí, sus cerca de 50 miembros revisan las condiciones con las que hombres y mujeres ejercen sus actividades, evalúan el impacto de las leyes y sus instrumentos e identifican las áreas en las que es necesario intervenir.

Dice la investigador que si hay que modificar algo, debe ser el esquema laboral predominante, que exige tanto a hombres como mujeres inversiones de tiempo cada vez mayores para cubrir las expectativas profesionales, tiempo que casi siempre se resta a la convivencia familiar, considera.
Cree necesario sacar a la luz situaciones que intuitivamente se perciban como causa o efecto de la desigualdad, pues así se reflexionarán sobre su naturaleza y alcances, dimensionarlas, sobre todo para encontrar estrategias para su solución: “para muchos pegarle a una mujer es un comportamiento normalizado”.
La académica estudió la Licenciatura en Física en la entonces Escuela de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, ahora Facultad, y realizó su Maestría en Física en el Departamento de Física del Estado Sólido, actualmente el IFUAP. “Desde 1975 estoy en la Universidad. ¿Que qué significa para mí la Universidad?… Más de la mitad de mi vida”, expresa.