• El cuñado del hoy occiso fue quien le disparó al parecer por desacuerdos en las decisiones que se tomaban en la banda delictiva de que eran parte.

Odilón Larios Nava.-

Dos impactos de bala recibió en el rostro un hombre de 42 años de edad, en Santa María Moyotzingo. Se presume que el asesino era cuñado del hoy occiso, ambos hombres integraban una célula delictiva dedicada al robo de combustible y robo de vehículos, indicaron fuentes policiales. Alguna pugna entre los dos hombres provocó los problemas que derivaron en el homicidio que se narra en esta nota periodística.
El cadáver del hombre fue hallado al interior de su camioneta y fue reconocido plenamente por su esposa y suegro. Se presume fue asesinado por su cuñado, en un presunto ajuste de cuentas, ambos pertenecían a una banda delictiva dedicada al robo de hidrocarburo y robo de vehículos.
Pedro Tadeo Márquez, de 42 años de edad, era el nombre del hoy occiso. El cadáver fue encontrado y reportado por pobladores de Moyotzingo, quienes informaron a las autoridades que hombre estaba muerto dentro de un vehículo ubicado en la calle Emiliano Zapata esquina con Atlacomulco.
Al llegar las autoridades policiales indicaron que el occiso se encontraba a bordo de una camioneta marca Town Country, color verde olivo, con placas de circulación HMX-82-73. A simple vista se observaban en la cabeza del hombre dos impactos de bala.
Técnicos en urgencias médicas de Cruz Roja acudieron al lugar y confirmaron el deceso de este hombre. Los policías del lugar resguardaron el perímetro en donde se encontraba el cadáver para que posteriormente el fiscal realizara las diligencias del levantamiento del cadáver.
La camioneta quedó estacionada a la entrada de un domicilio en plena comunidad. Correspondió al agente del Ministerio Público de San Martín Texmelucan el llevar a cabo las diligencias del levantamiento del cadáver.
Los primeros reportes extraoficiales, el hoy occiso era líder de una banda delictiva dedicada al robo de hidrocarburo y robo de vehículos. Se presume que tuvo un fuerte desacuerdo con su cuñado, también miembro de la célula delictiva, y éste último lo mató propinándole dos balazos en el rostro, en un supuesto ajuste de cuentas.