* Los investigadores universitarios buscan encontrar nuevas moléculas que detengan la muerte neuronal
Desde hace más de 18 años, el Laboratorio de Neurofarmacología de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP se ha dado a la tarea de buscar nuevas estrategias farmacológicas que detengan la muerte neuronal provocada por Alzheimer, enfermedad que en 2020 afectará a 650 millones de personas mayores de 65 años de edad en el mundo, de acuerdo con estimaciones oficiales.
Con relación a esta enfermedad neurodegenerativa cuyo daño neuronal es progresivo e irreversible, por lo que la terapéutica hasta el momento es sólo sintomática, el grupo de investigación trabaja con la proteína Beta-amiloide, que se encuentra “agregada” en los cerebros de los pacientes que la sufren.
“Todas las personas poseemos esta proteína necesaria para que podamos aprender y memorizar. Está conformada por entre 40 y 42 aminoácidos, que son compuestos bioinorgánicos que se combinan para formar proteínas”, explicó Aleidy Patricio Martínez, estudiante del Doctorado en Ciencias Químicas en el área de Bioquímica y Biología Molecular.
En el caso de las personas con Alzheimer, la proteína Beta-amiloide se encuentra en estado agregado, es decir, se produce una aglomeración de diversas moléculas, lo que da origen a una toxicidad que produce muerte neuronal. Asimismo, indicó, la proteína Tauhiperfosforilada, que se encuentra en el interior de las neuronas, es también responsable del mismo daño.
Liderados por el doctor Daniel Limón Pérez de León, jefe del Laboratorio de Neurofarmacología de la FCQ, el grupo de investigación se propone encontrar nuevas moléculas y nuevos fármacos que disminuyan los síntomas de esta enfermedad y detengan la muerte neuronal.
El Laboratorio de Neurofarmacología de la FCQ de la BUAP ha creado su propio modelo de Alzheimer: “administramos una proteína sintética de la Beta-amiloide, la fracción 25-35 agregada, a ratas de experimentación para reproducir parte de los mecanismos que genera la enfermedad. Posteriormente, les hacemos pruebas de memoria y de aprendizaje dentro de un laberinto radial de ocho brazos”.
Los resultados obtenidos son una disminución considerable de la memoria y el aprendizaje cuando está presente la proteína Beta-amiloide agregada en el cerebro de estos animales.