* María de la Paz Elizalde es autora de seis patentes registradas en Alemania, España, Estados Unidos y México

A la edad de 27 años de edad se doctoró en Química, por la Universidad Estatal de Moscú MV Lomonosov, la más antigua de Rusia, reconocida como una de las mejores del mundo por su desarrollo científico en la segunda mitad del siglo XX y hasta antes de la “Perestroika”, con una tesis que produjo cinco artículos publicados en revistas del más alto prestigio. Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, María de la Paz Elizalde ha publicado más de 85 artículos en revistas indizadas. Su producción científica y su impacto arroja un índice Hirsch de 23.

“Soy química, orgullosamente egresada de la BUAP”, expresa la investigadora del Centro de Química del Instituto de Ciencias (ICUAP), desde 1982, la primera mujer contratada en esta casa de estudios con doctorado en el área de Química.

Autora de seis patentes registradas en Alemania, España, Estados Unidos y México -invenciones sobre la obtención de materiales adsorbentes y materiales compuestos usados como sensores-, su trayectoria científica ha sido una escalera ascendente, de peldaños siempre diferentes, llenos de empeño y dedicación.

Si bien la disciplina y rigurosidad a lo largo de los años -lecturas, indagación, búsqueda y entrega- fueron determinantes en esta carrera, no menos importante fue su vocación y definición: “En mi vida familiar, durante la infancia y adolescencia de mi hijo y mi hija, me comprometí más con la calidad que con la cantidad de mis cuidados y atención a ellos, al mismo tiempo que me exigí no reprocharme el hecho de no dedicarles más tiempo”.

Distinguida con las medallas al “Mérito Académico Luis Rivera Terrazas” en 2014, y al Desempeño y Trayectoria Docente en 2015, así como el Reconocimiento por Distinción “Herminia Franco” en 2017, por su contribución al desarrollo de la BUAP, la mayor aportación global de las investigaciones de María de la Paz Elizalde reside en la demostración de la relación entre la estructura de las moléculas o grupos funcionales y su capacidad para adsorberse o retenerse.

“Esto regula las interacciones intermoleculares y abre un gran espectro de posibilidades para la preparación de materiales con superficie diseñada exprofeso, tanto desde el punto de vista químico, como fisicoquímico. Así, un material deseado para atrapar permanentemente un contaminante debe ser microporoso; otro para atrapar y después soltar tiene que ser mesoporoso o portar grupos químicos poco afines; y un tercero que atrape, degrade e inmovilice productos, debe portar un fotocatalizador activo que no produzca el total bloqueo de los poros. Saber cómo desarrollar tal o cual porosidad, para esta u otra materia prima, ese es el punto” -explica.

Aunado a la preparación de adsorbentes, la mayor parte de las tesis que ha dirigido han dado un valor agregado a residuos agrícolas nacionales, como traquis, cascarilla de soya, flor de jamaica, café exhausto, semillas de naranja y de guayaba, huesos de aguacate y mango.

Su actividad científica -dice- “ha marcado mi vida, me ha hecho renacer con cada nuevo estudiante que ingresa al laboratorio como tesista, inyectando entusiasmo renovado, mostrando su talento, su ambición de conocimiento y proyectos de vida”.

“En la universidad pública he vivido un paraíso de libertades”

Adscrita al Cuerpo Académico Química Física Básica y Aplicada (consolidado), creado en 2004, mantiene una constante colaboración con grupos en Alemania desde 1997. De allí han surgido 13 proyectos oficiales con financiamiento en convenios suscritos con el Servicio Alemán de Intercambio Académico, el Centro Aeroespacial Alemán, el Ministerio Alemán de Educación e Investigación y la Dirección de Asuntos Internacionales del Conacyt.

A la pregunta de ¿Cuál es la importancia de la universidad pública en un país como el nuestro?, responde:

-Es relevante debido a sus abismales diferencias socioeconómicas y por ello juega un importantísimo papel de cohesión de los jóvenes de México, para convertirse en defensores de nuestra cultura y de los valores humanos, siendo críticos y al mismo tiempo constructivos. Personalmente, he vivido por más de cuatro décadas en el interior de la universidad pública, respirando un paraíso de libertades. Aquí, la universidad pública es adicionalmente importante para la sociedad: ofrece ciencia, cultura, arte y deporte a puertas abiertas porque se debe a ella.

-¿En cuanto a la ciencia y el desarrollo de la investigación científica?

-Los científicos tenemos que ser críticos, pero no distraernos, para influir en los cambios del entorno. Es indiscutible la relación que tiene el progreso de un país con sus universidades, donde ocurre la formación de profesionistas efectivos, la correcta transmisión y generación de nuevos conocimientos.

-¿Cómo país y sociedad a qué debemos aspirar los mexicanos?

-Con tantas riquezas naturales debemos aspirar al desarrollo, paz y bienestar para todos; prosperidad construida, en parte, sobre la base del trabajo de sus profesionistas, de aquellos jóvenes que después de arduos estudios universitarios son competentes, honestos, éticos, capaces de transformar. Los mexicanos debemos esperar de nuestros investigadores no simular, no maquillar, no desaprovechar los recursos, no desvirtuar el valor de la ciencia como fuerza transformadora, tender a desarrollar una ciencia propia. En nuestra tan desigual sociedad es deseable, urge la superación individual y colectiva, la equidad y el abatimiento de la actitud egoísta e indiferente ante los problemas nacionales. Aquí, el papel de la universidad pública es excelso, porque puede inculcar a los privilegiados universitarios su compromiso con la sociedad y con su patria.