Por Víctor Gutiérrez / Puebla
Todos los esfuerzos que las autoridades hagan para atacar el grave problema del bullying en las escuelas, tendrán a fracasar, pues no están planteando una estrategia adecuada para atender de manera integral los síndromes de Burnout, Mobbing y Bullying, que afecta a todos los involucrados en el sistema educativo, reveló Víctor Manuel Galindo Flores, coordinador del Departamento de Educación Continua de la Facultad de Psicología de la BUAP, al sentenciar que la solución a la violencia en las escuelas la tienen los propios maestros.
En entrevista concedida a este medio, el especialista dejó en claro que ninguna de las percepciones hasta ahora vertidas en los análisis de las autoridades sobre este problema es correcta; mucho menos aquella que pretende solucionar este fenómeno en las escuelas desde el punto de vista de un delito, pues aseguró que eso sólo generará que los menores de edad sean criminalizados, y se trate de aplicar medidas correctivas severas para frenar sus acciones, cuando se sabe perfectamente bien que ninguna acción punitiva ha resuelto la violencia en México y en ninguna parte del mundo.
Además, agregó, “cuántas cárceles se tendrían que hacer para albergar a esos que podrían llamar delincuentes, es una medida absurda, pues ejecutar acciones represivas no ayuda en nada”, expresó el psicólogo al tiempo de señalar que, por el contrario, se debe atender no sólo el bullying como problema único que generan los jóvenes, sino también otros síndromes que alteran el entorno educativo hoy en día, que muchos desconocen, pero que al igual que la violencia entre estudiantes, estos existen ya desde hace varios años.
“Estamos hablando de los síndromes de Burnout, que no es otra cosa más que el enorme estrés crónico que padecen miles de docentes por las pésimas condiciones en las que laboran actualmente y, por otro lado, el síndrome de Mobbing, que también es conocido como la agresión o el bullying laboral, que también se llega a manifestar en las escuelas a través de la presión que se ejerce sobre los docentes y personal administrativo en una carrera desigual por alcanzar la supuesta perfección educativa.
“Tenemos que recordar que desde hace varios años, el gobierno llámese federal o estatal, han aplicado políticas públicas para mejorar la calidad de la educación en nuestro país, pero las medidas que han usado para alcanzar dichos objetivos están más lejos de la realidad que viven los maestros, pues hoy día las condiciones de muchos de ellos es paupérrima, por mucho que digan que ganan un buen salario”, detalló.
Y más adelante agregó que “el grosor de los profesores, sobre todo, lo rurales están marginados de muchos privilegios y, por ende, de tener ellos mismos una buena calidad de vida. Eso, influye también en los problemas que padecen las escuelas hoy en día y no está siendo atendido”, dijo Víctor Manuel Galindo.
De esta manera, el coordinador del Departamento de Educación Continua puntualizó que mientras la violencia entre jóvenes se debe precisamente a los problemas de violencia que viven en el seno de sus familias, estos se agravan con el síndrome de la falta de atención de los menores de edad, pero que a su vez, éste problema se vuelve exponencial, cuando la única salida que tienen los jóvenes para ser alguien en su mundo, imitan los patrones de conducta antisocial de grupos violentos o criminales, entre otros y los van a replicar en las escuelas para poder llamar la atención o ser alguien para un determinado grupo social.
Por lo anterior y al resumir sobre este fenómeno social, Víctor Manuel Galindo preciso que el mal debe ser atendido desde el punto de vista formativo y no punitivo, es decir, en la búsqueda de formar personas y no castigar severamente sus acciones, pues mencionó que el proceso debe ser visto desde el principio moral de “Cambio yo y cambio mi entorno”.