Padre Nacho*

El 12 de diciembre de 1804 estalló la guerra entre España e Inglaterra. Esto obligó a que Carlos IV, en su afán de obtener fondos, expidiera la Real Cédula del 26 de diciembre del mismo año para la enajenación y venta de los bienes raíces pertenecientes a las obras pías “de cualquier clase y condición que fueran” y que por su producto y el de los censos y caudales existentes que les pertenecieran fueran depositados en la Real Caja de Amortización bajo el interés “justo y equitativo” que fuese corriente en cada provincia. Esto tuvo el carácter de préstamo forzoso. La Corona Borbónica ofrecía pagar un 3% anual sobre la cantidad total confiscada y garantizaba el pago de la deuda con hipotecas sobre las rentas de tabaco, alcabalas y otros ingresos de la Real Hacienda. En pocas palabras, se trataba de obtener recursos en efectivo ¡a cambio de vales de papel!…La Real Cédula entró en vigor en Nueva España el 6 de septiembre de 1805; su ejecución provocó serios problemas sociales, económicos y religiosos. Protestas numerosas se levantaron por parte de las obras pías y capellanías, los Fagoaga, Regla, Rul, Valenciana, Marquesado del Valle, Heras, Soto y muchos más, incluyendo el Consulado de Comercio y del Tribunal de Minería. Las disposiciones de la cédula estuvieron en vigor hasta el 14 de enero de 1809 y se calcula que durante su aplicación ingresaron a la Real Caja de Consolidación por concepto de ventas y enajenación de fondos más de 12 millones de pesos de aquellos tiempos…¡Pero el malestar fue general!
Manuel Abad y Queipo ( 1775-1823), uno de los mejores obispos ilustrados de la Nueva España, penetró a fondo la situación general del Reino. Su conocimiento de los hombres y de las cosas lo expresó inteligentemente en varias “representaciones” en las cuales señalo la cruda realidad social, económica, política y cultural que los afectaba; propuso medidas atinadas para la solución de los problemas. De esto nos da cuenta el sacerdote José María Luis Mora ( “Padre del Liberalismo Mexicano del siglo XIX” según don Jesús Reyes Heroles, ex-secretario de Gobernación en tiempos del presidente José López Portillo) quien presentó en sus Obras sueltas ( Volumen II, París, 1837) la “Representación a nombre lo los labradores y comerciantes de Valladolid de Michoacán ( actual ciudad de Morelia) en que se demuestran con claridad los gravísimos inconvenientes de que se ejecute (en la Nueva España, Filipinas y posesiones españolas) la Real Cédula de… consolidación de vales”. En este documento presentó detalles del “diezmo y la alcabala, que se pagan sin deducir costo alguno de los productos de la agricultura, y que son dos cargas pesadísimas que no dejan respirar al labrador”… Este malestar afectó seriamente y “des-capitalizó” a ricos, clases medias y trabajadores agropecuarios…Aquellos enojos ante tantas injusticias ayudó al levantamiento de aquel 16 de septiembre de 1810, con don Miguel Hidalgo y Costilla.
“La Historia es Maestra de la Vida”, afirma el refrán latino, en consecuencia debemos preguntarnos: ¿Qué tanto se parecen las actuales reformas fiscales con lo que originó la Real Cédula en su contexto histórico? ¿No estaremos abonando más violencia y malestar para cuando se presenten las elecciones estatales del año que viene y para las presidenciales del 2018?
¡Alabado sea Jesucristo quien todavía nos enseña que sólo por la justicia que genera paz auténtica (“Opus iustitiae pax est”) podemos evitar conflictos y re-orientar al país!

José Ignacio González Molina ejerce su ministerio en el Infonavit San Jorge; la docencia como historiador en la Escuela Libre de Derecho. Difunde el programa nacionalista “Suave Patria” en SICOM ( 105.9 F.M.) los martes de 6 a 7 de la tarde. nachogm@prodigy.net.mx