Padre Nacho*

En enero de 1919, Venustiano Carranza expidió un manifiesto presidencial invitando a que, quienes se habían entregado a la lucha electoral, aplazaran sus actividades, teniendo en cuenta que las elecciones se tendrían hasta julio de 1920.
El día primero de junio de 1919, Alvaro Obregón lanzó su candidatura a la presidencia. Frente a la inminente lucha política el Pdte. Carranza redobló su tarea para concluir la pacificación en nuestro país y expidió en agosto de aquel año la ley de amnistía para todos los armados. Poco después el Partido Liberal Constitucional y el Partido Laborista manifestaron su apoyo al sonorense Obregón, cuya influencia era ya entonces manifiesta en el Congreso.
En enero de 1920, el Partido Progresista postuló al general Pablo González con el apoyo de hacendados y financieros. En ese mis mes el ingeniero Ignacio Bonillas, embajador en Estados Unidos, fue proclamado candidato oficial de Venustiano Carranza. Esto generó tal efervescencia que los obregonistas la interpretaron como un intento claro de imposición por parte del “Señor Presidente”. Aun cuando 17 gobernadores censuraron la actitud de Obregón y se comprometieron a garantizar la limpieza de las elecciones, Adolfo de la Huerta, gobernador de Sonora, advirtió que la actitud de aquellos gobernadores reflejaba el propósito de reforzar la imposición presidencial.
La comunicación de Carranza con el gobierno sonorense había quedado maltrecha a partir de mediados de 1919, por una disputa de posesión federal o estatal de las aguas del río Sonora. Desde esa coyuntura, Carranza había nombrado al general Diéguez como jefe de Operaciones militares en Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima y Jalisco. En consecuencia, el gobernador De la Huerta se declaró en rebelión y dispuesto a impedir la entrada de las fuerzas de Diéguez a Sonora; nombró a Plutarco Elías Calles como jefe «Bloque de dirección» de Operaciones, y recibió de la Legislatura local poderes amplios para quedar investido como jefe supremo del movimiento armado y jefe del Ejército Liberal Constitucionalista. El 23 de abril de 1920 se firmó el Plan de Agua Prieta, signado por Calles y un importante grupo de militares, funcionarios, diputados locales y federales, más los senadores del Estado de Sonora.

El Plan proponía el cese de Carranza por haberse convertido en el jefe de un partido político, violando la soberanía de los Estados y desvirtuando la organización de la República Mexicana. El documento reconocía la Constitución de 1917 y determinaba que al triunfo del movimiento y ocupada la ciudad de México, se nombraría a un presidente interino que convocaría a elecciones.
Ante tales acontecimientos, que incluían a Obregón en Chilpancingo, sumado al movimiento rebelde, Venustiano Carranza abandonó la capital el 7 de mayo con rumbo a Veracruz con el intento de instalar su gobierno en aquella ciudad, como lo había hecho en los finales de 1914. Los trenes de la impresionante comitiva que acompañaba al Presidente conducían a la Comisión Permanente del Congreso, al Supremo Tribunal de Justicia, además de llevar el Tesoro de la Nación y los archivos del gobierno federal.
A la salida de Carranza, el general Pablo González ocupó la ciudad de México, y la rebelión de Agua Prieta encontraba numerosos adeptos entre los militares anteriormente carrancistas. Obregón entró triunfalmente a la capital el 9 de mayo de 1920. Por la otra parte, la llamada “Columna de la Legalidad” continuaba su recorrido penoso hacia el puerto de Veracruz. Rotas las vías férreas, agotado el combustible y las hostilidades del enemigo “pisándole los talones” al convoy presidencial, más “los trenes expedicionarios” combatiendo al frente contra las huestes veracruzanas de “Lupe” Sánchez ( anteriormente consentido de Carranza). Las máquinas ferrocarrileras tuvieron que detener su marcha en los linderos de Puebla y Veracruz. Bajaron las caballadas de “las jaulas” de los trenes para cabalgar hacia la sierra poblana, con la intención de llegar a tierras carrancistas de la Huasteca y dirigirse hacia Tuxpan, Veracruz.
¡Hace 96 años exactos! La madrugada del 21 de mayo de 1920, Venustiano Carranza fue acribillado en Tlaxcalantongo, con cuatro impactos de bala ( tres en su cuerpo y uno en el corazón). Esto desmiente la tesis de algunos en el sentido de que él se suicidó… Un grupo de incondicionales, encabezado por Joaquín Herrero, atacó con mucha fuerza la choza donde el “Señor Presidente” trataba de rehacer sus fuerzas con el descanso nocturno… ¡Falleció lamentablemente por la traición de “la familia sonorense”!
Triunfante el Plan de Agua Prieta y reunido el Congreso en la ciudad de México, el 24 de mayo de hace nueve décadas y seis años, Adolfo de la Huerta fue declarado presidente sustituto para concluir el periodo constitucional de Carranza, cuyos restos fueron sepultados ese mismo día en el Panteón de Dolores…¡Muchos dolores desde entonces en nuestro país hasta los tiempos presentes!

*José Ignacio González Molina ejerce su ministerio en Infonavit San Jorge; la docencia como historiador egresado de la Universidad Iberoamericana ( Ciudad de México.) en la Escuela Libre de Derecho. Difunde el programa “Suave Patria” los martes, de 6 a 7 de la tarde, en Radio Puebla ( antes SICOM, 105.9 F.M.), enlazado con las estaciones hermanas del Edo. de Puebla: Acatlán, Libres, Huauchinango, Tehuacán, Teziutlán, Izúcar y Zacatlán. Radio, T.V. y podcast en www.puebla.mx