• La presencia de estas aves, está ligada siempre a las actividades humanas

El ruido, la contaminación lumínica, las exposiciones de sustancias químicas al medio ambiente y la propia presencia del ser humano son factores que pueden afectar la riqueza de especies de aves que habitan zonas urbanas, sin embargo, estos espacios no están exentos de presentar algún tipo de vegetación o fauna, aunque esta no siempre sea la esperada, señaló José Antonio González Oreja, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
En entrevista el también miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), refirió que especies como la paloma, el gorrión y el estornino europeo, provenientes del viejo continente y consideradas como especies invasoras, se han adaptado a una distribución cosmopolita en prácticamente todo el mundo, incluido México.
“La presencia de estas aves, está ligada siempre a las actividades humanas, y su actividad en zonas urbanas es cada vez más notoria, dando pie al desplazamiento de aves nativas, aunque no siempre sucede en todos los ecosistemas urbanos”, explicó.
A decir del académico, una de las especies que está en proceso de expansión en el territorio de México es la cotorra de Kramer (Psittacula krameri), cuya redistribución está creciendo en zonas verdes de áreas urbanas, cuando apenas hace 10 años no existía registro de su presencia en las áreas verdes de la capital poblana.
“Ahora está presente en varias zonas o espacios que hemos estudiado como el campus de la UDLAP, la BUAP y el Parque Ecológico de Puebla donde hay registros de que esta especie de ave exótica invasora anida y forma pequeñas colonias”, indicó.
Indicó que la urbanización puede implicar manipulación de las condiciones ambientales que influyen en los seres vivos que las habitan y su repercusión se puede notar en el caso de las aves, tanto en especies nativas como en aves exóticas invasoras.
Las ciudades presentan así factores de riesgo como la congestión del tráfico, la contaminación del aire, la contaminación lumínica, entre otros problemas de las urbes modernas; sin embargo, es el ruido uno de los factores que constituye una de las alteraciones ambientales más molestas y que más deterioro causa a la calidad de vida no solo del ser humano sino también de otras especies, en este caso las aves, sin que esto implique siempre que contribuyan a su desaparición o migración, ya que existen especies que tienen la capacidad de adaptarse.
“Se sabe que la contaminación lumínica cambia de forma constante, afectando los patrones naturales de las aves de entornos urbanos y repercutiendo en su fisiología, en cuanto al ruido, este factor también afecta los ecosistemas urbanos”, comentó.
Sin embargo, dijo, hay especies que han mostrado una capacidad de adaptación ante estos eventos, es decir, que si el sonido supera cierto umbral que hace que la comunicación entre las aves sonoras (las que cantan) se afecte, se sabe que estas pueden cambiar la intensidad del canto, otras tienen la capacidad de cambiar la frecuencia de la vocalización, es decir, tienen respuestas fisiológicas que permiten adaptarse a ambientes sumamente estresantes, como son las zonas urbanas.