+ Dijo que es necesario rescatar a esa política pública que vale la pena

El precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de México, José Antonio Meade Kuribreña, se pronunció por reivindicar a la militancia y al servicio público.

En declaraciones tras su reunión privada con empresarios queretanos, Meade dejó claro que son millones de mexicanos los que encuentran día a día en el servicio público, una vocación y una forma de vida digna.

“Es necesario rescatar a esa política pública que vale la pena, a esa política pública de gente honesta y gente transparente, y que expulsemos de la política a la corrupción”, estableció el precandidato.

Meade se reunió en la mañana con jóvenes universitarios para hablar de educación y empleo, y en breve hará lo propio con la militancia priista del estado de Querétaro.

Dijo que cuando perdemos la confianza perdemos el empleo y la confianza la ganamos con seriedad, con buen cuidado de las finanzas públicas, eso ha sido lo que ha distinguido a Querétaro.

“Y cuando vemos a un político de Querétaro que sale para decir que la forma de ganar es regalar dinero que no es de él, regalar dinero de las finanzas públicas, regalar dinero para todos, a quien lo necesita y a quien no lo necesita. No reconocemos en esa traición de ideales alguien por quien queramos votar”, indicó.

Luego de recorrer los pasillos del recinto donde se congregaron cientos de priistas queretanos, tras varios minutos de espera, Meade Kuribreña apareció en el salón Juárez de un hotel ubicado al norte de la ciudad, recibido con aplausos y consignas como “Meade presidente”.

Meade Kuribreña señaló que a través de la unidad entre los militantes del partido le ganarán al resto de contendientes, por lo que exhortó a que no exista división y traición en el partido.

Una vez concluido el acto protocolario, los militantes y simpatizantes salieron del recinto y pocos fueron los que esperaron para tomarse una foto con el precandidato que buscará vencer a contendientes como Andrés Manuel López Obrador y el queretano Ricardo Anaya Cortés.