• En 2014 obtuvo la certificación como Centro de Educación y Cultura Ambiental de Calidad Nivel 3

Con una colección científica herborizada de más de 45 mil ejemplares vegetales y una colección viva de más de mil 200 especies, el Jardín Botánico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) cumple 30 años de orientar sus trabajos hacia la investigación relacionados a la preservación de las plantas nativas en el estado de Puebla, así como la educación y divulgación en temas de cuidado ambiental.
Ubicado dentro de Ciudad Universitaria, dicho lugar se consolida día a día ya que cuenta con un espacio de 10.5 hectáreas conviven tres mil plantas de especies vegetales de plantas silvestres y cultivadas como pinos, cipreses, sabinos, cedros, colorines, pirules, cactáceas globosas, arborescentes y columnares, agaves, orquídeas y la colección más grande de encinos en México.
A lo largo de tres décadas, investigadores, académico y alumnos han invertido tiempo en la selección y plantación cuidadosa de especies nativas creando a su vez ecosistemas particulares para la adaptación de las especies más relevantes de cada región poblana y de otros estados como Oaxaca, Guerrero, Jalapa, Veracruz, Hidalgo, Morelos, Estado de México, Tlaxcala, Chiapas, Durango, Aguascalientes y Tamaulipas.
Al respecto, Maricela Rodríguez Acosta, directora del Jardín Botánico explicó que la construcción de este espacio en un inicio fue lenta, pero constante, “los proyectos de esta envergadura no se dan a corto plazo, sobre todo porque tratas con seres vivos. Su éxito depende de distintas variables como el clima, el suelo o la recreación de condiciones que apoyen para que las especies se adapten y subsistan en este espacio”.
“El trabajo realizado en los jardines botánicos permite generar conocimiento y al mismo tiempo aplicarlo de manera práctica, son espacios para desarrollar habilidades en todas las ciencias y no solo en la biología vegetal”, dijo
A su vez, agregó que la gente puede aprovechar las plantas, cultivarlas, o bien generar un recurso económico a partir de ellas es solo una pequeña muestra de su aplicación, “hay que recordar que los jardines botánicos son un apoyo para diversas industrias como la alimenticia, farmacéutica, cosmetológica o la energética.
Las plantas están integradas a nuestra vida de distintas maneras y un jardín botánico no solo sirve para observar o conservar especies, también para instruir y aplicar la ciencia de manera directa.
En este sentido, explicó que esto se ha visto reflejada en líneas de investigación trabajadas en el herbario y jardín botánico, como la botánica medicinal, la etnobotánica, la florística y la filogeografía, así como en el campo de los productos naturales, la fitoquímica, la transformación química de metabolitos importantes y recientemente la biología molecular vegetal”, explicó.
En entrevista, agregó que dentro del laboratorio del Jardín Botánico existe una diversidad de proyectos, como cultivo de tejidos y micropropagación de especies ornamentales, evaluación de semillas de plantas silvestres en condiciones de estrés, bioensayos para evaluar diferentes efectos de promotores de crecimiento vegetal, entre otros.
El Jardín Botánico también cuenta con un herbario que de acuerdo al trabajo científico que se realiza dentro de este, se concentran la mayoría de ellos en el ámbito florístico, taxonómico y etnobotánico, pero también desarrollan trabajos relacionados con la ecología y el cambio climático.
Educando para conservar el medio ambiente
En cuanto a otra de las misiones que tiene el Jardín Botánico es que a través de un sistema, además de participar en el diseño e implementación de la licenciatura en biotecnología, enseña a estudiantes de preescolares hasta universitarios, manteniéndose abierto a las propuestas de diferentes líneas de investigación de otras disciplinas.
“Este acercamiento con un mayor número de estudiantes se ha logrado, en gran medida, a un programa de educación y divulgación a través de cursos especializados y diplomados… lo mismo podemos ver aquí a un egresado de gastronomía, haciendo combinaciones con extractos o flores para uso alimenticio, que arquitectos paisajistas o estudiantes de ingeniería o computación proponiendo proyectos vinculados con sus áreas de trabajo”, subrayó Rodríguez Acosta.
Con las actividades que se desarrollan aquí, su participación nos enriquece y nos demuestra la importancia de la interdisciplinariedad de las ciencias.
“Nuestra visión a corto plazo es posicionarnos como un Centro Mixto de Investigación y Gestión de los Recursos Vegetales, a la altura de los mejores del país, apoyados siempre por nuestra universidad, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla”, finalizó.
Sus programas educativos han permitido que el Jardín Botánico obtuviera en 2014 la certificación como Centro de Educación y Cultura Ambiental de Calidad (Nivel 3), por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), misma que fue recertificada en abril de 2016, para el periodo 2015-2020. Referencia especial merece la medalla y mención honorífica del premio al Mérito Ecológico 2016, en la categoría de Investigación, por la contribución que se ha realizado a la flora de Puebla.