• Los agraviados llevaban dos custodios armados y éstos repelieron a los delincuentes que huyeron con las manos vacías.

Odilón Larios Nava.- Un intento de asalto a cuentahabiente desencadenó una breve balacera en el barrio de Santiago, en la ciudad de Puebla. Los delincuentes dispararon contra sus víctimas pero estos llevaban dos escoltas armados, quienes repelieron la agresión e hicieron huir a los rateros.
Luego de este ataque, los agraviados subieron a su vehículo color blanco – al parecer un Vento, según los testigos – y poco más adelante fueron detenidos por la policía municipal, pero después explicaron cómo fueron las cosas y sólo se les exigió que demostraran la legal portación de dos armas de fuego.
Según informes extraoficiales: los empleados de una empresa acudieron a retirar una considerable cantidad de efectivo a una sucursal bancaria, no se especificó cuánto, ni qué sucursal.
Después salieron y abordaron el vehículo blanco, donde viajaban cinco hombres. Tomaron por la 19 Sur y entre la 17 y 19 Poniente, donde se hace un cuello de botella todos los días, dos sujetos armados trataron de darles alcance a pie, presumiblemente para robarles.
No sospechaban que dos de los cinco ocupantes del coche blanco eran escoltas e iban armados, por lo que repelieron la agresión. Según los comerciantes del lugar, se escucharon al menos ocho detonaciones de arma de fuego.
Los asaltantes rompieron el parabrisas trasero del coche blanco y lesionaron a dos de los hombres que iban a bordo. El conductor pudo avanzar unos metros y después se detuvo. Dos guardaespaldas descendieron portando sus armas e intentaron perseguir a los asaltantes pero no pudieron darles alcance. Es por ello que volvieron al carro y tomaron la 21 Poniente.
Metros adelante, en la 21 Poniente esquina con la 11 Sur fueron detenidos por la policía municipal, quienes los identificaron como participantes en la balacera. Los ocupantes del vehículo explicaron lo que había ocurrido.
De esta manera sólo se les pidió que mostraran los documentos que les autorizan la portación de las armas de fuego. Hasta el cierre de esta edición no se había determinado la situación legal de estas personas. Tampoco se especificó la gravedad de las lesiones que presentaban los dos hombres alcanzados por las balas.