Padre Nacho*

Al comenzar el mes de agosto de 1569, falleció en la ciudad de México Fray Toribio Paredes, originario de la Villa de Benavente, Zamora, España. Cambió su apellido al tomar el hábito franciscano en algún convento de Extremadura. Los indígenas lo llamaban “Motolinía”, que significa pobre, doliente o humillado, en lengua náhuatl. Fue uno de los 12 misioneros que llegaron a nuestro país en 1524, con fray Martín de Valencia como superior. En verdad, fue uno de los primeros cronistas de la Nueva España; También fundador y trazador de la ciudad de Puebla de los Angeles, en 1531. Se enfrentó a la Primera Audiencia con Zumárraga y al Ayuntamiento de la ciudad de México, defendiendo a los indígenas maltratados. Como misionero y civilizador sus labores trascendieron hasta alcanzar Guatemala. Humilde, servicial, activo y gran andariego, fue un profundo conocedor de las lenguas, costumbres y psicología de los aborígenes. Escribió unos Memoriales y una Historia de los indios de Nueva España, narrando sucesos que van desde 1521 hasta 1541… A partir de 1556 se perdió misteriosamente toda huella de su vida y murió como un santo en el convento de San Francisco de México, aquel 4 de agosto de 1568.

En náhuatl, escribió el Martirio de los niños de Tlaxcala, traducida después al castellano; también una Guerra de los indios , que puede ser alguna de las que tuvo en sus manos fray Bernardino de Sahagún para su Libro Segundo. Probablemente “Motolinía” fue quien motivó a Sahagún ( “Padre de la Antropología Mexicana”), para que escribiera la Historia General de las cosas de la Nueva España ( obra monumental, en doce libros, que informa sobre las ideas, costumbres, instituciones, religión e historia natural de los antiguos mexicanos).

“Motolinía” se enfrentó a fray Bartolomé de las Casas, en cuanto a modelos comunitarios y políticos de entonces: le escribió al emperador Carlos V, acerca de las condiciones sociales y la importancia de consolidar una nación o “república de indios”, separada, bajo el cetro de un príncipe real, y confederada con la Madre España. Fray Bartolomé, como primer obispo de Chiapas, “de facto” ( porque el primero, “de iure”, nunca llegó) apenas alcanzó a estar en San Cristóbal de los Llanos, su sede, casi dos años ( ¡le quemaron su confesionario, en la vía pública, “los coletos” de entonces); huyó a refugiarse a España, donde murió. En cambio “Motolinía” sí se quedó en nuestro país, y sus restos mortales permanecen en nuestra ciudad capital..¡El no se regresó a España!

¡Alabado sea Jesucristo, modelo de muchos “Motolinías” que urgen en los tiempos presentes, en el horizonte de los derechos humanos, especialmente de los mal llamados “indios” y que merecen el nombre de “antiguos mexicanos”!

* José Ignacio González Molina ejerce el sacerdocio en el Infonavit San Jorge; como historiador egresado de la Universidad Iberoamericana de la Cd. de México), la docencia en la Escuela Libre de Derecho. Pertenece al H. Consejo de la Crónica de la Cd. de Puebla. Difunde los martes, de 6 a 7 de la tarde, el programa radiofónico “Suave Patria”, en Radio Puebla ( antes SICOM, 105.9 F.M.), y sus estaciones hermanas del Estado de Puebla. T.V, radio y podcast en www.puebla.mx y/o Facebook-suave patria.