La Universidad Iberoamericana de Puebla, a través del Tribunal Universitario, presentó el conversatorio Efectos Legales de la Eutanasia, con el objetivo exponer inquietudes éticas y jurídicas sobre este tema, ante la premisa de comenzar a pensar en nuevas epistemologías que hagan del derecho una profesión como solución.

El Mtro. Juan Luis Hernández Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla fue el encargado de poner en marcha este diálogo y lo hizo tomando como referencia el libro El desafío de la Eutanasia, el cual habla sobre la gerontología y el entorno que deben tener los adultos mayores, tales como el acompañamiento y la alimentación.

El encargado de conversar al respecto fue el Dr. Víctor Manuel Pérez Valera SJ., miembro de la Comisión de Ética de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados ahí puso sobre la mesa elementos del libro Aspectos espirituales y religiosos del duelo ante la muerte de un ser querido, el cual se relaciona con el tema central. A partir de estos aportes teóricos, puntualizó que temas como la libertad, la aceptación y el conocimiento están ligados a la eutanasia. No obstante, estos pueden verse obstaculizado por diversos aspectos relacionados al bien morir.

Dentro de los puntos más importantes comentados por el experto en bioética destacó los supuestos metodológicos subyacentes, la definición de la eutanasia y sus conceptos, los problemas de ésta, la precisión del paciente y aspectos clínicos que demandan instituciones de Bélgica y Estados Unidos.

Sobre la definición, el Sacerdote Jesuita afirmó que tener una concepción clara es vital ya que existen varias terminologías, “un ejemplo de ello es que lo contrario a la eutanasia es la distanasia, la cual se interpreta como la manera de ponerle obstáculos a la muerte. Sin embargo, debemos entender que la eutanasia es una atención, un acompañamiento integral que busca aliviar el sufrimiento del paciente.

Del mismo modo, el Dr. Víctor Manuel manifestó que existen cuatro niveles de conocimiento relacionado con este tópico: la experiencia, el manejo de datos, el nivel valoral (el cual consta de: liberación, evaluación y producción) y la acción. “En lo personal considero que es mejor seguir el curso de la vida, sin intentar alargarla o acabar con ella”, afirmó.

Posteriormente, el Padre Pérez Valera expuso sobre el tema del valor que tiene las opiniones de los pacientes, diciendo que no basta con que el paciente quiera morir, es una decisión que necesita análisis, motivos y cuidados. “Existe una confusión al observar la muerte, en algunos casos, como medio y en otros como fin, la decisión debe tomarse con cuidado y tratando de ver cuál es el verdadero deseo”.

Para concluir, el integrante de la Comisión de Ética puntualizó que a través de los años la expresión de autonomía y la libertad han cambiado, ya que la ética y la moral las compromete. Por ende, prohíbe el derecho al suicidio y la eutanasia. “Nadie puede disponer de la vida, de ahí que esté estrictamente prohibido, en la mayoría de los centros de salud, que los pacientes pidan a un doctor que acabe con su vida”.

Finalmente, el comisionado de la Barra Mexicana de Abogados confirmó que la autonomía está limitada por las fuerzas jurídicas, para llegar al bien común, prohibiendo el daño hacia uno mismo y hacia los otros, respetando la vida humana, pero también señaló que por otra parte la ética a veces se ve comprometida por casos muy extremos.

Durante este diálogo acompañaron al ponente el Dr. José Antonio Bretón Betanzos, coordinador de los posgrados en Derecho de la IBERO Puebla y el Mtro. Ildefonso Navarro Zayas, sacerdote jesuita de la Universidad