Marco Fierro

 

Con la llegada del mes de marzo, los municipios de la entidad poblana y las colonias de la capital del Estado se preparan para el tradicional Carnaval, donde la música, el color y baile son pieza fundamental para está celebración mexicana.

 

Como parte de los festejos, los Huehues también son parte fundamental de está tradición, pues estos personajes forma parte del festival, pero además, son los  encargados de molestar a los espectadores o gente que se encuentran en su recorrido.

 

Aunque está celebración tiene el objetivo de preservar y revitalizar las costumbres mexicanas consideradas patrimonio cultural intangible, los huehues no son muy del agrado de las personas, pues a pesar de que en ocasiones son el entretenimiento, en otras solo causan desorden por el consumo excesivo de bebidas embriagantes.

 

Previo al inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma que marca el calendario de la iglesia católica, se lleva a cabo la Fiesta de Carnaval o Carnestolendas, palabra que procede del italiano Carnavale que significa ‘adiós a la carne’.

 

En la ciudad de Puebla, esta fiesta es una de las expresiones culturales intangibles, y al mismo tiempo para sus protagonistas, que son herederos de esta tradición, es un orgullo representar su comunidad, porque  conservan, difunden y dignifican las costumbres y tradiciones.

 

En la capital poblana barrios como Xonaca,  El Alto, La Luz, Xanenetla, y Analco, entre otros, son los lugares donde cada año se reúnen decenas de cuadrillas para brindan el espectáculo.

 

En tanto, Huejotzingo y Huauchinango, son considerados los municipios del Estado de Puebla por su carnaval y baile de los huehues, donde su  indumentaria es conformada por una capa con rosasmulticolores bordadas de madeja y lentejuelas, pantalón negro, camisa blanca, corbata -el color cada año cambia-zapato o bota negra, cueros, cuartas, caretas, plumero (sombrero de plumas de avestruz).

 

En el caso de las mujeres usan vestido de color según lo definan las participantes, zapatos que combinen con el color del vestido y sombrero.

 

El vestuario de uno de estos personajes, dependiendo de su elaboración, tiene un costo aproximado de 25 mil pesos, y se compone de un coordinado negro pantalón y chaleco, camisa blanca, corbata, zapato mocasín, capa bordada y sombrero.

 

La careta o máscara de madera de colorín llega a tener un costo de 10 mil pesos, la texana con plumas vale en promedio 5 mil pesos y la capa hasta 15 mil pesos. Se trata de ropas bordadas en hilos de oro y algunas con chaquiras doradas o de colores brillantes.