+  Tendrá impacto en la industria mexicana, señala Huberto Juárez

Por Diego Armando Cuautle

El conflicto comercial en la industria automotriz iniciado por el presidente estadounidense Donald Trump contra los países cuyos productos amenazan en alguna forma a Estados Unidos se recrudece, en el que la importación se gravará con aranceles del 25 por ciento, señaló Huberto Juárez, investigador titular de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

En entrevista, explicó que las amenazas no son nuevas ya que se remontan al menos desde hace  años, “la crisis de los años 2008 y 2009 golpeó especialmente la producción norteamericana. En los Estados Unidos la caída de la producción fue tremenda, de cerca de 24 por ciento. Y ese fue un asunto en el que el gobierno de Obama aún en funciones tomó cartas”.

Agregó que hay un acuerdo que no es público, pero que se revela en las negociaciones entre las empresas y el sindicato norteamericano, en el que bajo la presión de Obama las empresas reconcentraron la producción de unidades de alto valor en el país.

Explicó que ahí empezó un período de cambio en la industria mexicana, en el que la producción de camionetas imperante hasta el momento, fue sustituida por la producción de autos compactos, cuatro veces menos rentables y a esto se sumó una retracción de la inversión.

“Existe un documento que emite el sindicato automotriz en septiembre del año 2011 que anuncia que la General Motors y su sindicato han decidido restablecer trabajos en los Estados Unidos a partir de retirar inversiones previstas para China, Brasil y México”, indicó.

Subrayó que lo mismo sucede con Ford y Chrysler. Eso tiene un impacto tremendo en la industria mexicana porque los proyectos que estaban pensando para el país se suspenden y México se transforma básicamente en un emplazamiento de autos de bajo valor.

Finamente dijo que  el sector, que le reporta a México un 3 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) y un 20 por ciento de su inversión extranjera directa, deposita en el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, buena parte de su destino, “de sus habilidades de negociación del renovado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)  y de los citados aranceles, depende buena parte de la industria”.