• Dos de los cinco secuestradores detenidos eran sus amigos de la escuela.

Una estudiante de 25 años de edad, que se encontraba secuestrada, fue rescatada por la Fiscalía de Secuestro y Delitos de Alto Impacto (FISDAI). La banda de plagiarios, integrada por cinco sujetos, uno de ellos amigo de la víctima, fue detenida y ya se encuentra a disposición de las autoridades judiciales para que se les finquen responsabilidades por el delito de secuestro. Como uno de los victimarios conocía a la víctima, se corría el riesgo de que la privaran de la vida.
Según narraron en entrevista dos familiares de la mujer secuestrada, una estudiante de la universidad Anáhuac, al recibir el mensaje de Whats App, indicándoles que la chica estaba secuestrada y que exigían 500 mil pesos para liberarla, no supieron qué hacer.
Sin embargo, al acudir a la FISDAI encontraron el apoyo correspondiente y la asesoría oportuna para saber qué hacer en este caso.

EL SECUESTRO

Después de ser rescatada, la joven estudiante narró a los agentes de la FISDAI que: el 28 de abril salió de su domicilio a bordo de su vehículo con dirección a Plaza San Diego, donde se quedó de ver con un amigo de nombre Jaime para tomar un café, posteriormente decidieron ir a otra plaza comercial, en el trayecto, Jaime ingresó a una farmacia donde supuestamente compró medicamentos y le pidió a la joven regresar a Plaza San Diego para recoger a un amigo.
Al llegar al punto, Jaime quien conducía el auto, le comentó a la víctima, que llevarían a su amigo hasta su domicilio, por lo que el amigo abordó la unidad por la parte trasera y al ir circulando, puso una gasa en la nariz de la víctima quien después de forcejear perdió el conocimiento, siendo trasladada a una casa de seguridad en el municipio de Juan C. Bonilla.
Fue horas después cuando la familia recibió el mensaje de texto vía Whats App, donde les exigían 500 mil pesos por el rescate de la joven mujer. Es así como acudieron a la FISDAI, donde el personal especializado en asesoramiento y manejo de crisis atendió a los familiares.
El 29 de abril, se acordó con los secuestradores entregar 20 mil 300 pesos como primer pago, por lo que un familiar dejó la cantidad pactada en el lugar que le indicaron en la lateral de la recta a Cholula con dirección a Puebla debajo del primer puente de la UDLA.
Sin embargo los captores no liberaron a su víctima, exigían la cantidad solicitada inicialmente para liberarla. Esto incrementó el riesgo hacia la joven, quien corría el riesgo de ser priva da de la vida.
El mismo 29 de abril, agentes de investigación adscritos a la FISDAI, localizaron en la Calle 2 Poniente frente al número 520 de San Pedro Cholula, el vehículo de la víctima, y en su interior se hallaron indicios que fueron embalados para su debido análisis.
Derivado de los trabajos de investigación, la FISDAI pudo obtener la dirección exacta de la casa de seguridad en donde tenían privada de la libertad a la joven. Una casa ubicada en la privada 2 de Abril sin número, junta auxiliar de San Gabriel Ometoxtla, municipio de Juan C. Bonilla. Por lo que el 2 de Mayo se realizó un operativo mediante el cual se pudo rescatar a la víctima y capturar a los plagiarios.
Los detenidos son: Jaime Alberto Cruz Arellano, de 24 años de edad, que ya había sido dado de baja de la Universidad Anáhuac pero que fue anteriormente compañero de la víctima; Valerio de Jesús Luna González, de 21 años de edad, compañero de escuela de la víctima; Carlos García Miranda, alias “El Charly”, de 34 años, originario del Estado de México; Octavio Actecal Ixehuatl, de 27 años, originario de San Mateo Cuanalá, Puebla; y Saúl Suarez Atempan, alias “El Chuy”, de 21 años, originario de San Mateo Cuanalá, Puebla.
Se les aseguró un vehículo VW tipo Bora, con placas de circulación XWA-9774 del Estado de Tlaxcala, así como la cantidad de 246 mil pesos.

CÓMO VIVIÓ LA FAMILIA EL PLAGIO

Los familiares de la joven secuestrada, con los que conversó este medio, comentaron: “Obviamente cuando sabemos que nuestra familiar está a salvo, el alivio es muy grande. Platicando con ella, nos comenta el alivio que sintió por el trato tan humano que la fiscalía tuvo hacia ella. Aunque no nos había visto a los familiares, la hicieron sentir segura, y cuando nos comunica esto nos deja tranquilidad. Estos procesos son traumáticos para ellos como víctimas, pero hicieron lo más fácil posible esa transición”.
Otro de los familiares señaló cómo ha cambiado sus vidas este secuestro: “Uno anda por la calle sin pensar que te pueden secuestrar. Lo que te puedo decir ahora es que, a nosotros como familia, ahora es diferente, procuramos voltear a la izquierda a la derecha, ver i me siguen, un coche extraño, etcétera”.