Por Patricia Moreno Sánchez

Como cada 12 de diciembre, se desbordo el fervor Guadalupano en la Viilita y en el Seminario Palafoxiano, donde llegaron miles de peregrinos y católicos para venerar a la Virgen del Tepeyac.
Desde muy temprano, grupos de jóvenes peregrinos llegaron hasta el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe para orar y encomendarse a la Virgen de Guadalupe.
Efraín uno de los jóvenes, explicó que son peregrinos desde hace seis años por una tradición que les dejo su padre, que falleció el año pasado.
“Nosotros somos cuatro hermanos, venimos porque seguimos esta tradición que nos enseñó mi papá y porque amamos a la Virgen de Guadalupe”
Otro se los hermanos nos comentó que se están preparando para que el próximo año, peregrinen hasta la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.
Otra joven que viajan en un grupo de peregrinos, nos confio que ella le pide a la Virgen de Guadalupe, que les “preste vida, salud y trabajo” además de que cuide de su familia.
Hasta la Villita, llegó el señor Gustavo que portaba un traje de manta y cargaba una gran imagen de la Virgen de Guadalupe.
“Yo me siento guadalupano y tengo mucho que agradecer a la Virgencita, que me ayudo con salud y me ayudo a salir del vicio. Por ello vengo a darle las gracias y a pedirle que me ayude a no volver a caer en la tentación del vicio” afirmó Don Gustavo, que se dedica a trabajar en maquinaria.
En tanto que en el Seminario Palafoxiano, llegaron más de 150 mil fieles católicos a escuchar misa y a venerar a la Santísima Virgen del Tepeyac.
Como es tradición, se puedo apreciar a los niños vestidos de Juan Diego y a las niñas de Lupita.
Laura, una joven mamá nos comentó que vistió a su niña de tres meses de nacida, de Lupita para encomendársela a la Virgen Morena y para agradecerle que haya nacido sin complicaciones.
“Yo traigo a mi niña vestida de Lupita para agradecerle a la Virgen que me nació sin complicaciones y para que me la cuide toda su vida.
En el Seminario Palafoxiano, además de las celebraciones religiosas de cada hora, los visitantes disfrutaron de una feria muy familiar, en la cual había antojitos mexicanos, la venta de artículos varios y juegos mecánicos.
Mencionar que en la zona de la Villita y en el Seminario, se contó con la presencia de seguridad y vialidad para proteger la integridad de los visitantes.