Gritos de auxilio, gente apresurada transitando por la salida de emergencia, una silueta rodando por las escaleras de caracol, un destello y posteriormente humo saliendo de uno de los salones del primer piso; el sonido ensordecedor de la alarma y gente herida a la que atendieron de manera inmediata fue lo que se vivió durante el Simulacro total con hipótesis de sismo de 6.7 grados en escala de Richter, con conato de incendio y lesionados que se realizó en la Dirección General de Innovación Educativa (DGIE) de la BUAP.
El simulacro comenzó en punto de las 12:00 horas y contó con la supervisión de la Dirección de Apoyo y Seguridad Universitaria (DASU) a través de la Coordinación de Protección Civil, quienes se encargaron de medir la capacidad de respuesta que desarrollaron los ocupantes del inmueble en una situación de contingencia.
Al término del ejercicio, Elsa Fueyo Hernández, titular de la DGIE, dio a conocer que “la duración de esta actividad fue de siete minutos con un tiempo de evacuación de un minuto con 38 segundos; en total 132 personas fueron evacuadas, entre ellas 35 empleados y 97 visitantes, no hubo daños materiales y se presentaron un herido leve y dos de gravedad (actuados)”.
La Funcionaria dijo que además de los reportes presentados por la DASU se presentaron cero eventos reales y todo lo que se manifestó estuvo controlado durante el simulacro.
Para llevar a cabo esta actividad se contó con la participación de tres integrantes del Colegio de Arte Dramático de la BUAP, quienes interpretaron a personas con diversas contusiones en el cuerpo y un herido con quemaduras graves en ambos brazos, ellos fueron rescatados del edificio por las brigadas de la DGIE y puestas en la zona de seguridad para ser atendidas a la brevedad.
Ivonne Silva Domínguez, coordinadora general de la DASU, explicó que “cada simulacro es el cierre de un proceso de adiestramiento teórico-práctico, se lleva a cabo en todas las facultades y áreas administrativas; al término de la capacitación valoramos cómo se organizan las personas en una situación de emergencia, por lo que desarrollamos la habilidad de cooperación organizacional en cada edificio, esa es la funcionalidad de llevar a cabo esta actividad”.
Lo importante, agregó, “es que la gente sepa cómo se tiene que organizar durante los primeros minutos inmediatos de la emergencia, porque ese tiempo es sumamente valioso, es realmente una clave de oro porque si no sabemos lo que debemos de hacer ponemos en riesgo nuestra seguridad y la de los demás”, enfatizó Silva Domínguez.
La Dirección General de Innovación Educativa es una de las dependidas de la BUAP que año con año trabaja en cuanto a la operación de sus unidades internas. Actualmente cuenta con aproximadamente 40 personas quienes integran las brigadas de seguridad, evacuación, primeros auxilios, prevención y conato de incendios, así como de comunicación.