Al clausurar la Sesión Plenaria 2014 del Consejo Nacional de BANORTE, el Presidente Enrique Peña Nieto afirmó que las reformas estructurales que se han concretado “están creando condiciones propicias para incrementar la productividad, la innovación, y sobre todo, el crecimiento económico” en el país.
Subrayó que la transformación económica en curso “tiene un objetivo muy claro: hacer de México un país más productivo; hoy contamos con nuevas condiciones que debemos aprovechar para crecer más, generar mejores empleos y elevar la calidad de vida de las familias mexicanas”.
Apuntó que así como los bancos están ampliando el crédito a partir de la Reforma Financiera, “todos los inversionistas y empresarios del país deben aprovechar las oportunidades que abren las reformas concretadas”.
El Primer Mandatario dijo que en el contexto internacional, y ante los difíciles escenarios que se registran en algunas regiones, “México está haciendo su parte: se está fortaleciendo internamente, ha modernizado su andamiaje legal que propicia nuevas oportunidades para impulsar crecimiento económico y para impulsar la competitividad y la productividad de nuestro país”.
Así mismo señaló que es alentador que México avance en estudios que hacen distintos organismos, como el Doing Business 2015 del Banco Mundial, donde nuestro país mejoró cuatro lugares en el índice de facilidad para hacer negocios. “En este reporte destacan las condiciones de acceso a financiamiento en el país, y México ocupa la posición 12 entre 189 países en cuanto a la facilidad para obtener un crédito”.
Añadió que otro signo favorable es “la mejora en el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía, que elabora el INEGI en coordinación con la Secretaría del Trabajo”. Explicó que en la medición de horas trabajadas para el segundo trimestre de este año, el país fue 2.2 por ciento más productivo que en el mismo periodo del año 2013, destacando las actividades terciarias, cuyo avance fue, incluso, superior al promedio; en este sector fue de 3.8 por ciento.
Resaltó que en los últimos 30 años el crecimiento económico había sido insuficiente, por lo que fue necesario tomar tres decisiones fundamentales.
Explicó que en el primer punto “Se situó a la productividad en el centro de la política económica nacional, convirtiéndola en una variable primordial de largo plazo. Y en este sentido, el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 incorporó la democratización de la productividad como uno de sus ejes transversales. Con esto la Administración Pública Federal debe contribuir a incrementar la productividad en todas las regiones, sectores económicos y grupos de población.
Como segundo punto, “Se formó una amplia alianza para la productividad. Con base en la nueva Ley Federal de Trabajo, se estableció un Comité Nacional de Productividad, el cual trabaja en el diseño de agendas sectoriales para la productividad, para ocho sectores prioritarios de la economía.
“También se impulsa al sector energético por el gran potencial que tendrá para elevar la productividad a partir de la reciente reforma en este materia. Además, cada una de las entidades federativas cuenta con su propia Comisión Estatal de Productividad, en las que se discuten proyectos para impulsar el desarrollo local y regional”.
Finalmente en la tercera decisión estratégica, “Se emprendió una amplia agenda de reformas transformadoras para elevar la productividad y competitividad de nuestra economía. En esta vertiente, se impulsaron y concretaron las reformas que ya son conocidas: la Reforma Laboral se logró en el periodo de transición, la Reforma Financiera y Hacendaria, así como las Reformas en materia de Competencia Económica, Telecomunicaciones y la Energética.