* Son más de 23 mil hectáreas donde están en riesgo a más de 283 especies de la zona
* Además es una zona con la declaratoria “Ramsar” que obliga a la preservación

Dulce Gómez

La contaminación, la tala, la cacería, la construcción viviendas en barrancas, además la edificación de un balneario en las orillas de Valsequillo pone en riesgo a los 283 especies que dependen de este ecosistema que abarca 23 mil 612 hectáreas reveló el representante de la Asociación de Estudios del Pleistoceno, Alejandro Rivera Domínguez, al referir que en la zona también existen vestigios paleontológicos que también están en riesgo.
El especialista reveló que recientemente se detectó una “grave alteración” a este sitio catalogado como Ramsar, es decir una denominación que proviene de la ciudad Iraní donde se realizó la primera declaratoria sobre humedales en 1971, y que Puebla recibió en 2012.
Rivera Domínguez evidenció que las construcciones, además de la contaminación que generan los mismos hogares y empresas, entre otros factores ponen en riesgo la supervivencia de 283 especies de aves, ocho de anfibios, 21 de reptiles, 15 de mamíferos, dos de peces y seis de gasterópodos.
Además, a decir del mismo, el problema se agrava ya que esta zona es un refugio para especies de patos provenientes de Canadá y Estados Unidos.
“Recientemente se ha detectado una grave alteración a este laboratorio natural, debido a la invasión urbana que ha comenzado a contaminar seriamente los arroyos que fluyen hacia el lago. Se ha detectado la construcción de casas en barrancas, un balneario incluso, que afectan y contaminan el medio con toda suerte de elementos, desde llantas a botellas plásticas, invasión de construcciones, cacería de las especies, sobre todo de aves y, tala del escaso bosque”, narró.
Agregó que por su situación geográfica y hábitat de especies, Valsequillo es uno de los humedales más importantes de los 144 con los cuales cuenta México.
Por lo anterior, indicó que es necesario adoptar medidas urgentes y rigurosas para detener, modificar y ejercer la ley ambiental y conservar Valsequillo como un laboratorio natural, que además puede ser estudiado por los mismos poblanos, mexicanos y otros interesados.
Agregó que diseñar y pensar en paradores turísticos, podría ser una benéfica solución para los propietarios y para los jóvenes, pero con orden y con el compromiso de la conservación de este lugar, donde además, existen vestigios de fósiles que habitaron esta zona hace miles de años.
“Ramsar significa un compromiso de protección total para el ámbito natural de la zona, la cual abarca 23,612 hectáreas y se centra en la Presa Manuel Ávila Camacho. Hay que agregar que Valsequillo, además, es un sitio paleontológico del periodo Pleistoceno de la mayor importancia para Norteamérica. Se sabe de más de 200 citas en revistas científicas internacionales, que citan a Valsequillo como una referencia para estudiar los cambios climáticos del Pleistoceno y es, por tanto, un sitio clave para establecer el flujo de Megafauna que vivió y se extinguió en la región al final del periodo”, concluyó.