Padre Nacho*

Los Guadalupes y la Independencia. Así se intitula el libro que publicó el historiador poblano Ernesto de la Torre Villar ( Editorial Porrúa , S.A., México1985) con una selección de textos inéditos. Se trata de la organización secreta de la época de la Independencia, extendida como una red por varias ciudades de la Nueva España, principalmente en las de México y Puebla. Esta sociedad críptica tuvo su origen después de la creación de la Suprema Junta Nacional Americana por don Ignacio López Rayón y que nació por la necesidad imperiosa de los insurgentes que buscaban una organización semejante, secreta y activa, que uniera a los simpatizadores de la causa, conectándolos con los jefes; que prestara auxilio material y moral para transmitir cualquier información útil de inteligencia y espionaje. Los integrantes de la sociedad estaban informados de cuanta medida tomaban las autoridades de la Nueva España para combatir a los insurgentes; estaban integrados a la propia administración virreinal, ocupando puestos clave. Los informes que transmitían eran firmados con nombres en clave o con seudónimos; pero más generalmente usaban en sus escritos la designación de “Los Guadalupes”.

Los informes de la sociedad eran con frecuencia redactados por varios de los miembros, y daban así noticias muy diversas, procedentes de diferentes lugares. Cuando Morelos llegó a ser la primera figura de la lucha insurgente, Los Guadalupes le dirigieron una carta ofreciéndole sus servicios. La sociedad utilizaba, para hacer llegar su correspondencia, mensajeros y correos de reconocida lealtad, auxiliados por una cadena de simpatizantes, y llevaban las cartas ocultas en las suelas de los zapatos; a veces también tenían que hacer llegar periódicos como el Diario de México, las Gacetas, el Pensador Mexicano, El Juguetillo, El Español de Londres, Diarios de las Cortes de España, etc. Cuando tenían que enviar tipos de imprenta y hasta la imprenta misma, se valían de distintos subterfugios, ocultando las piezas en los arneses de los carruajes, en cargas de carbón y otros modos inteligentes para despistar al enemigo español. Entre el envío de periódicos destaca un Diario elaborado por los mismos Guadalupes, con todas las noticias políticas, militares y económicas más sobresalientes del país. También remitieron, como consta en sus cartas, varias obras de fray Servando Teresa de Mier, una impresa en Londres; la Constitución de Cádiz de 1812; impresos de Alvarez de Toledo de “tierra adentro” y de Texas; impresos del jesuita Juan Pablo Vizcardo y Guzmán ( sacerdote iniciador desde 1791 de la independencia total de Perú y de América Latina, con su Carta a los Españoles Americanos).

Los Guadalupes se ocuparon también de los informes sobre la fidelidad de los nuevos partidarios y sobre la red de espías del gobierno virreinal; de sostener a las familias de los patriotas que estaban en el campo de la guerra insurgente; de proveer de salvoconductos o pasaportes a los recién incorporados a la causa o a otras personas fieles a la lucha. Fueron también los Guadalupes órgano consultor de los jefes insurgentes. Por ejemplo, Morelos les dio a conocer los proyectos de Constitución elaborados por Rayón, él mismo y Bustamante.

Las derrotas sufridas por los insurgentes a partir de 1814, dieron oportunidad al virrey Calleja para perseguir implacablemente a Los Guadalupes, “diabólica junta”, como los llamaba. Al ser fusilado Morelos en diciembre 22 de 1815, en San Cristóbal Ecatepec, la insurgencia quedó sin cabeza, acéfala, y la actividad de la sociedad disminuyó considerablemente; pero en 1817, con la entrada al país del navarro Francisco Javier Mina en la reactivación de la lucha insurgente, volvió a incrementarse el poder de Los Guadalupes con la vigorización de la masonería ( traída a nuestro país con Cabarrús, capitán de los dragones reales, casi 40 años antes).

Don Ernesto de la Torre Villar termina en su Estudio Preliminar con el siguiente párrafo: “Por ello, los señores Guadalupes merecen el honor de la patria mexicana que contribuyeron a forjar. Pese a las menciones continuas de listas y de nombres sueltos, no ha sido posible hasta el día de hoy reconstituir la nómina de los señores Guadalupes. Muchos fueron, unos en una forma, otros en otra, y todos contribuyeron a hacer realidad la Independencia de México”.

¡Alabado sea Jesucristo, quien nos enseña que Tonantzin, “Nuestra Madrecita”, Guadalupe ( “Coatlopehuatzin”, en náhuatl) es la Patrona de la auténtica independencia material y espiritual de todos sus hijos!

*José Ignacio González Molina ejerce su ministerio en Infonavit San Jorge; como historiador egresado de la Universidad Iberoamericana ( D.F.), ejerce la docencia en la Escuela Libre de Derecho. Difunde los martes, de 6 a 7 de la tarde, el programa mexicanista “Suave Patria” en Radio Puebla ( Ex-SICOM,105.9 F.M.) enlazada a todo el Estado de Puebla con las emisoras hermanas: Acatlán de Osorio 95.3 F.M., Libres 95.9 F.M., Huauchinango 98.9 F.M., Izúcar de Matamoros 107.5 F.M., Tehuacan 93.1 F.M., Teziutlán 90.9 F.M. y Zacatlán 105.3 F.M.). T.V., radio y podcast en www.puebla.mx