• Lo anterior, debido al cambio climático que incrementará 3 centígrados la temperatura de la región

En menos de 70 años, la temperatura del Valle de Tehuacán aumentará tres centígrados debido a los efectos del cambio climático. En consecuencia, esta región -cuna del maíz desde donde se diversificó y distribuyó al resto del país y América Latina- perderá el 20 por ciento de su superficie de cultivo: 3 mil hectáreas, declaró Daniel Jiménez García, profesor investigador del Centro de Agroecología y Ambiente (CENAGRO) del Instituto de Ciencias de la BUAP.

Este cambio drástico y acelerado en las condiciones climáticas supondrá un mayor estrés hídrico a las plantas de maíz, lo que asegura un decremento en las áreas de cultivo, en este caso, alrededor de 30 kilómetros cuadrados, el equivalente a la extensión del municipio poblano de Zaragoza.

Dicha estimación es resultado de los trabajos que el investigador del Instituto de Ciencias (ICUAP) desarrolla en torno a los riesgos que supone el cambio climático para determinadas acotaciones geográficas –como municipios, entidades federativas o regiones-, así como aquellos relacionados a los cambios de uso de suelo, empleando para estos fines imágenes satelitales y cartografía ambiental, entre otros recursos científicos y tecnológicos.

Jiménez García estudia además los riesgos de índole ambiental, como heladas, inundaciones, deslaves, procesos de erosión del suelo e, incluso, fallas geológicas o erupciones volcánicas. Sin embargo, se decide por los vinculados al cambio climático, una de las preocupaciones no sólo de gobiernos locales, sino de instancias internacionales que han desarrollado una agenda para su tratamiento, debido a las consecuencias para la ecología global.

Con el objetivo de determinar riesgos potenciales, él y su grupo de estudiantes de licenciatura y posgrado emplean cierto número de especies, animales o vegetales claves, para comprender la biodiversidad del sitio estudiado, que indiquen cómo se encuentran los sistemas –ya sean naturales o no- para vislumbrar posibles consecuencias de siniestros naturales, el cambio climático y las modificaciones en el uso de suelo, principalmente.

Valiéndose de herramientas científicas y tecnológicas, así como de sus capacidades metodológicas y de análisis de datos o variables cartografiables, como los modelos geomáticos, los científicos universitarios han previsto potenciales crecimientos de las manchas urbanas con repercusiones graves para los seres vivos que habitan en sus cercanías.

El riesgo de crecer
A través de diversos modelos de índole geomático (en referencia a la información geográfica) y modelos matemáticos aplicados a la cartografía ambiental, los investigadores del ICUAP pueden prever hacia dónde y en qué tiempos crecerán los asentamientos humanos. Han estudiado la expansión de manchas urbanas en el contorno del Parque Nacional La Malinche, el Izta-Popo Zoquiapan y la región del valle Libres-Oriental, entre otras, y han concluido que estas crecerán en promedio entre 25 y 30 por ciento en sólo 100 años.
En el contorno del Parque Nacional La Malinche es donde la mancha urbana de la ciudad de Puebla tendrá un ritmo de crecimiento más veloz. “Al hacer este tipo de modelados sabemos que una importante superficie de espacios naturales serán sacrificados a favor de esta expansión”, comentó Jiménez García.

Finalmente el investigador comentó que “El crecimiento de las manchas urbanas es un riesgo que sin duda afecta la biodiversidad en general”, aseguró el investigador, quien señaló que la ciudad de Puebla seguirá creciendo a un ritmo indiscriminado, con los cambios drásticos en temperatura, uso de suelo y de hábitat que esto supone.