Padre Nacho*

El año de 1953 fue el tiempo de Juan Rulfo con El Llano en Llamas. Juan José Arreola recibía el premio Jalisco por la publicación de su Confabulario. Jorge Negrete “pasó a mejor vida” ( también José “Stalin” en tierras soviéticas). Avanzaba también el sexenio de austeridad del presidente de 62 años, apodado “El Viejo”, Adolfo Ruiz Cortines. El gobierno, con su campaña de moralidad ( a diferencia del dispendio e inflación del sexenio anterior que presidió Miguel Alemán Valdés), fue reforzado por el jefe del Departamento del D.F. Ernesto P. Uruchurtu, alias “El Regente de Hierro”, quien “adecentó” la vida nocturna de la capital, al ordenar el cierre de establecimientos a la una de la mañana y clausurar los “lugares de escándalo”. Uruchurtu también terminó el Viaducto Miguel Alemán, entubó canales y ríos, convirtió la calzada de Tlalpan en vía rápida, remozó el zócalo capitalino y expulsó de ahí a los ambulantes. Salió el semanario Siempre. En la música popular se bailó el chachachá con “Los marcianos llegaron ya…”, y con los marcianos la economía se complicó como ahora: las exportaciones bajaron 10 por ciento, la sequía continuaba en los campos poco productivos, al término de la guerra de Corea, Estados Unidos (¡otra vez!, “one more time”) redujo su demanda de productos mexicanos, las remesas de nuestros paisanos disminuyeron de allá para acá, y apareció la Ley Simpson con un aumento considerable a los derechos de importación de varios productos mexicanos. En este contexto, los empresarios nacionales frenaron sus inversiones por la falta de mercados ( ¿como ahora?)… Para enfrentar la situación, el presidente Ruiz Cortines aplicó la Ley Antimonopolios y un ejército de inspectores sancionó a los acaparadores. Mediante la CEIMSA atacó el acaparamiento de granos y se importaron muchas toneladas de maíz y frijol para combatir la escasez y carestía. Don Adolfo, además, implantó un Plan de Emergencia Agrícola que fue aceptado por la CNC ( Confederación Nacional Campesina) como “deber patriótico”, aunque en realidad privilegió a los empresarios agrícolas.

La reacción de la iniciativa privada no se hizo esperar: los contratistas y proveedores del gobierno, sin su mina de oro alemanista de la anterior administración, boicotearon al gobierno y continuaron sacando capitales todo el año: la Concanaco ( Confederación Nacional de Cámaras de Comercio) protestó por la competencia de la CEIMSA y esto sí preocupó a Ruiz Cortines, quien modificó su política. El secretario de Economía, Gilberto Loyo, que había planteado no recurrir a créditos externos, rectificó a fines del año. Por otra parte, la irrigación fue un avance importante en la agricultura; en el sexenio se inauguró la presa Falcón ( 19 de octubre, con la presencia de Ruiz Cortines y el presidente norteamericano Eisenhower ) para el Río Bravo y se alcanzaron 1,1228,000 hectáreas de riego ( a diferencia de tan sólo 1,482,000 entre 1926 y 1952). Otro proyecto gubernamental fue la “Marcha al Mar”, que proponía construir y mejorar hasta setenta puertos, ampliar las comunicaciones interoceánicas y crear enlaces entre el altiplano y las costas ( ¿parecido al polémico Plan Puebla Panamá de hace pocos años?).

En septiembre, el movimiento obrero organizado firmó el Pacto de Guadalajara y creó el Bloque de Unidad Obrera ( BUO). Ahí se aglutinaron centrales muy distanciadas como la CTM, la CROM, la CGT y os principales sindicatos ( sólo la CROC quedó fuera). El BUO, encabezado por el dirigente vitalicio Fidel Velásquez, apoyó la política de austeridad del presidente Ruiz Cortines, cuya única distracción era jugar las fichas del dominó en El Hotel Diligencias del puerto de Veracruz…¿y con otras “mulas de seis” en el terreno político?

El 17 de octubre de hace 55 años, las mujeres mexicanas descubrieron que ya tenían derecho a votar. Este logro, como graciosa concesión del poder, no surgió de las luchas o reivindicaciones feministas gestadas desde principios del siglo. De nuevo obedeció a una estrategia política: el PAN sacó el tema para el debate nacional y el PRI simplemente se le adelantó (¡”Madrugó” otra vez!)…En el decreto presidencial, del 17 de octubre de 1953, aparece el verbo “conceder” y no “reconocer” los derechos de la mujer para votar y ser votada en las contiendas electorales…Después del Plan de San Luis, de 1910, se necesitaron 43 años para que el lema maderista del “Sufragio Efectivo” lo ejercitaran las ciudadanas mexicanas! Y todavía falta mucho por avanzar: 69 años tuvieron que transcurrir para que llegara la primera gobernadora al poder, Griselda Alvarez en Colima ( 1979); hasta el sexenio de López Portillo ( 1976-1982) fue una mujer quien ocupó una secretaría de Estado ( Turismo, con Rosa Luz Alegría). ¡Casi un siglo para que en la ciudad del sacrificio de Carmen Serdán ( aquel 18 de noviembre de 1910) otra mujer, Blanca Alcalá, fuera presidenta municipal!…¡Después de muchos años nos falta mucho para superar “la ciudadanía diferenciada” o casi de segunda que todavía soportan y padecen las mujeres mexicanas!…Para ellas, lamentablemente Juan Rulfo sigue vigente; en nuestro país persiste El Llano en Llamas…

¡Alabado sea Jesucristo, quien sí privilegió y trató con “equidad de género” a todas las mujeres, incluyendo a la hermosa Magdalena!

*José Ignacio González Molina es Cronista de Número de la Cd. de Puebla; ejerce su ministerio en el Infonavit San Jorge; como historiador egresado de la Universidad Iberoamericana de la Cd. de México, la docencia en la Escuela Libre de Derecho. Difunde los martes el programa “Suave Patria”, en Radio Puebla ( antes SICOM), 105.9 F.M, de 18 a 19 horas. Cfr. www.puebla.mx