El prestigio que hoy tiene la Institución, sin duda alguna se ha renovado y fortalecido gracias a sus académicos, formadores de los profesionistas que la sociedad demanda, afirmó el Rector Alfonso Esparza Ortiz, quien en reconocimiento a esta labor entregó 185 definitividades a profesores de tiempo completo, medio tiempo y hora-clase, así como a técnicos académicos, además de 35 plazas de nueva creación, correspondientes a la convocatoria 2018.

Desde hace seis años estos beneficios se otorgan conforme a lo establecido en el Reglamento de Ingreso, Permanencia y Promoción del Personal Académico: es decir, a través de procesos abiertos y transparentes, subrayó.

Se trata de un incentivo que además de brindar certeza y estabilidad laboral, promueve la habilitación de los profesores y fortalece la calidad de la enseñanza a favor de los estudiantes.

En la Unidad de Seminarios de Ciudad Universitaria, el Rector Esparza abundó que en el caso de las plazas de nueva creación, esta es una estrategia institucional para el relevo generacional y contar con profesores competentes para la formación integral de los estudiantes. Los beneficiados imparten cátedra frente a grupo desde enero de este año.

Esta convocatoria se dividió en dos concursos por oposición. Uno tiene el objetivo de renovar la planta académica, por lo que el límite de edad de los aspirantes es de 40 años. La otra no tiene restricción de edad y fue dirigida a los profesores que ya forman parte de la planta académica de la Universidad, a fin de reconocer su trabajo y profesionalización.

Debido a la situación de austeridad que enfrentan este año las instituciones de educación superior del país, el Rector Alfonso Esparza informó que no habrá el  mismo número de plazas de nueva creación y promociones como en años anteriores. Sin embargo, se realizan las gestiones para demostrar que estas convocatorias no afectan ni comprometen la situación financiera de la Institución, pues responden a una planeación y crecimiento ordenado.

En este sentido, recordó la firma de Convenio de Coordinación de Apoyo Financiero no Regularizable, por el cual el gobierno estatal otorgó 300 millones de pesos a la BUAP para continuar su crecimiento ordenado sin afectar la calidad académica.