Por Marcela Jiménez Avendaño

La columna de Salvador Camarena de hoy decía que el tema de las campañas electorales del 2018 no será el de la corrupción. Sus argumentos son que para que ésta sea tema debiera no haber sido tema antes, que siendo tema anterior hubiera ocupado la escena de manera aislada o que la cosa hubiera llegado a un nivel insoportable.

Hace poco, también hablando con otro amigo político me decía que según sus encuestas, a los mexicanos no les importa la corrupción.

Definitivamente no coincido con ellos. Claro que es EL TEMA. Claro que nos importa y afecta. Basta subirse a un taxi, participar de cualquier grupo y es el tema central de discusión.

El uso abusivo de los recursos públicos por nuestros políticos y gobernantes (del partido que sea) para su enriquecimiento desvergonzado y burdo, mientras la mayoría de los mexicanos la pasa difícil, por supuesto que está en la agenda mental de la población. Claro que será factor determinante el día de la elección cuando el mexicano se encuentre solo en su urna, con su papeleta llena de caritas de sinvergüenzas y el logo de sus respectivos partidos repletos de más sinvergüenzas. De hecho, más que boleta electoral, bien podría pasar por uno de esos carteles con la foto de los delincuentes bajo el título de SE BUSCAN.

O acaso, ¿alguno cree que Andrés Manuel López Obrador está arriba en las encuestas solo porque lleva no sé cuántos años en campaña?, ¿será entonces por su sapiencia y por la excelencia de sus propuestas de gobierno?, ¿o por su porte, increíble uso del lenguaje y magnifica dicción?, ¿o será por su currículo impecable y su liderato moral?……OBVIO NO, se debe a que los mexicanos estamos hartos de la clase política tradicional que ha saqueado a este país de forma cínica, porque ya no solo es el hecho de robar, sino de hacerlo y, por si fuera poco, recalcar: “sí, me lo robé, ¿y qué?”.

Y por si lo anterior fuera poco, tenemos a un José Antonio Meade que la tiene muy difícil. ¿Cómo hará para desmarcarse de los excesos de dos sexenios (uno del PRI y otro del PAN) en los que participó dentro del gobierno mexicano, en espacios de gran poder e influencia; de un gobierno, el de Enrique Peña Nieto, al que se le descubrieron propiedades millonarias a él y a otros miembros de su gabinete sin poder justificarse con sus ingresos; de un partido cuyos exgobernadores o miembros destacados, están en la cárcel o cuentan con órdenes de aprehensión e investigaciones judiciales por peculado, enriquecimiento ilícito o participación en el crimen organizado?.

Pura porquería esto de la política mexicana. Antes cuando menos además de ladrones eran hombres de Estado, hoy solo ladrones, aunque debo reconocer, con sus contadas excepciones.

En fin, nos leemos la próxima semana. Feliz 2018! que aunque parezca sarcasmo o broma de mal gusto, si deseo de todo corazón nos vaya bien a los mexicanos, pase lo que pase, gane quien gane.