El estrés es una respuesta fisiológica normal del organismo que se presenta cuando nos encontramos ante una amenaza o peligro y funciona como un mecanismo de defensa que tenemos para poder combatir ese sentimiento de peligro; el problema es cuando se mantiene constante y en exceso porque puede desencadenar problemas de tipo fisiológico o mental.

La doctora María Eugenia Torres Castillo, psiquiatra del hospital General Regional No. 36, San Alejandro, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, explicó que cuando el estrés o tensión es crónico, una serie de sustancias llamadas neurotransmisores como la adrenalina, noradrenalina, cortisol y encefalina, se siguen produciendo y el organismo no está preparado para poder tolerar todo lo que generan estas sustancias.

Una persona que padece estrés crónico puede presentar insomnio, cansancio, fatiga, palpitaciones aceleradas, sensación de falta de aire, pérdida de apetito, descompensaciones en caso de ser diabéticos o hipertensos, incluso ansiedad y depresión.

De hecho, un 80 por ciento de pacientes de psiquiatría acuden a consulta al IMSS por problemas secundarios al estrés, principalmente debido a trastornos mixtos ansiosos depresivos.

La especialista mencionó que hay factores que protegen a las personas contra el estrés, por ejemplo, el sentimiento de autoeficacia, “si yo sé que soy efectivo y tengo capacidad para hacer las cosas voy a mejorar mi autoestima”, dijo.

Finalmente, resaltó la importancia de “manejar nuestros tiempos” y aprender a llevar nuestra rutina de manera adecuada, ya que el afán de hacer muchas cosas durante el día y no cumplir las metas lo único que genera es tensión.