• Existen proyectos entre la BUAP y la Facultad de Investigaciones Espaciales en Moscú que facilitarían el proceso de aceptación

Las oportunidades no te llegan, se buscan, asegura el doctor Juan Alberto Guevara Jaramillo, egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) quien encontró en la robótica más que una afición, un camino que ahora lo perfila como aspirante para ser el primer cosmonauta mexicano en la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos).
En entrevista explicó que hay que prepararse física y teóricamente, sin embargo creo que es el momento justo porque además existen proyectos entre la BUAP y la Facultad de Investigaciones Espaciales en Moscú en el área de electrónica y mecánica, enfocados en medicina.
“Es una de mis áreas porque yo trabajo con las prótesis, es decir, aplicar la robótica a la medicina. Estas colaboraciones también facilitarían el proceso de aceptación una vez que se cumplan con todos los requisitos de preparación”, comentó.
Guevara Jaramillo, originario de Puebla, ha obtenido 48 primeros lugares en concursos nacionales de robótica y 26 en competencias internacionales. Como estudiante del doctorado en Física Monotécnica y Biomédica en la Universidad Estatal de Moscú, trabajó en el diseño de robots empleados en Roscosmos.
Recordó que un error en el sistema de administración escolar marcaría exitosamente su camino “mi intención era estudiar ingeniería industrial, sin embargo en la lista de aspirantes aceptados en 2001, mi nombre apareció en la Facultad de Ciencias de la Electrónica de la BUAP, consideré tramitar el cambio a la carrera de ingeniería, al inicio de mi primer semestre conocí a Don Cuco “el guapo”, un robot pianista diseñado y construido en el Departamento de Microelectrónica del Instituto de Ciencias de la BUAP, así inicié mi inclinación en esta área”.
“Para mí fue una impresión muy fuerte el conocer a Don Cuco, me enfoqué entonces en la electrónica. Después me fijé la meta de hacer un robot y justo salió una convocatoria que apoyaba proyectos de estudiantes y junto con otro compañero fabricamos un robot teledirigido que llamamos “JAG-1”. Con él ganamos un concurso nacional y después competimos a nivel internacional en Rusia, donde ganamos el segundo lugar. Pero ahí me pasó otra cosa, ese país me tocó el corazón y siempre quise regresar”, comentó.
Quien también ha sido Premio Estatal de Ciencia y Tecnología en 2004 y 2007 fue aceptado en septiembre pasado por la Facultad de Investigaciones Espaciales en Moscú, donde planea, -después de conseguir apoyos para su viaje- completar su preparación para convertirse en cosmonauta científico.
“Hay tres tipos de cosmonautas: el cosmonauta pasajero; el comandante de vuelo, que exige la nacionalidad rusa e instrucción militar, por lo que no entro en esa categoría, y el cosmonauta científico, que es quien participa en proyectos enfocados al desarrollo de tecnología en el espacio o en la estación espacial, además de favorecer las condiciones de los cosmonautas, en mi caso yo entraría en esa categoría”, dijo.
Finalmente reconoció que el camino no es fácil, sin embargo el haber realizado 99 pruebas en conocimientos de ingeniería, electrónica y aeronáutica, de un total de 160 que establece el programa para aspirantes a cosmonautas, implica un impulsan para seguir buscando esa oportunidad.