+ Se trata de un compuesto anticorrosivo elaborado a partir de la combinación de polímeros y cerámicos a nivel molecular
– Investigadores de la BUAP desarrollan recubrimientos capaces de aumentar la resistencia a la corrosión y desgaste por abrasión, de materiales como el acero, plástico y vidrio, para incrementar su tiempo de vida en las aplicaciones industriales.

En este proceso han trabajado con diferentes partículas modificadas químicamente, como el óxido de silicio, óxido de titanio, grafeno y arcillas, a un nivel nanométrico, lo cual permite manipular sus componentes a través de diferentes técnicas, como la de sol gel, para crear una sustancia que pueda combinarse y adherirse a los materiales sin problema.
“A nivel molecular combinamos las propiedades de ciertos polímeros como resinas epóxicas y acrílicas, junto con las de materiales cerámicos, para obtener un tercer compuesto que tiene las características de ambos, con un mejor desempeño al momento de su aplicación”, explicó Efraín Rubio Rosas, coordinador del Área de Investigación Aplicada del Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología (CUVyTT), de la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento (DITCo) de la BUAP.
La solución que se obtiene es muy parecida a la pintura industrial, de modo que puede ser aplicada en la superficie de los materiales mediante una brocha, por atomización o por inmersión.
“Preparamos de forma aislada los polímeros y los cerámicos, a estos últimos les agregamos diversos aditivos para que sean compatibles, posteriormente los mezclamos para conseguir una reacción química que logre enlazar sus moléculas y producir un material con alta transparencia óptica”, informó Jenaro Varela Caselis, académico encargado del Laboratorio de Espectroscopía y Análisis Térmicos del CUVyTT.
Una vez que el recubrimiento es aplicado sobre los metales, realizan una serie de pruebas de caracterización, como la microscopía electrónica de barrido, para observar la morfología del recubrimiento, así como técnicas de espectroscopía de impedancia electroquímica y ruido electroquímico, para valorar el potencial anticorrosivo del recubrimiento.

“Tomamos una muestra del metal al cual ya se le aplicó el recubrimiento y hacemos una inmersión sobre un electrolito. Cada determinado tiempo se valora el estado del recubrimiento, para comprobar si aparecen puntos de corrosión, y realizamos las mediciones electroquímicas correspondientes”, refirió.

El académico, quien es doctor en Ingeniería por la UNAM y nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), indicó que dentro de este proceso hicieron comparaciones del recubrimiento híbrido con uno convencional y los resultados demostraron que el compuesto que ellos diseñaron tiene un mejor desempeño anticorrosivo.

Los investigadores llevaron además a cabo otras pruebas para comprobar el nivel de adhesión del sustrato metálico y un análisis termogravimétrico para verificar la estabilidad de la síntesis elaborada.
Los investigadores continúan trabajando para mejorar las propiedades de los recubrimientos e incorporar otras funciones, como una interacción hidrofóbica. Es decir, que al aplicarse en el parabrisas de un auto evitaría que las gotas de agua se impregnen en el vidrio; por ejemplo, en caso que haya neblina.
Estos recubrimientos inteligentes funcionan a través de nanocápsulas, que en su interior cuentan con aditivos y al momento de presentarse una fractura en el material se liberan y reaccionan para reparar el mismo recubrimiento.