• El “gatillero” y otro sujeto más continúan prófugos de la justicia, presuntamente ocultos en otra entidad del país.

Odilón Larios Nava.- Ocho personas presuntamente relacionadas con el homicidio del comandante de la policía ministerial Raúl Ávila fueron detenidos y se encuentran en manos de la Fiscalía General del Estado (FGJE).
Sin embargo el “gatillero”, es decir el hombre que disparó a sangre fría en contra del también Jefe de Grupo, aún está prófugo de la justicia, según lo revelaron fuentes extraoficiales.
Cabe recordar que el 14 de enero de 2016, Raúl Ávila fue privado de la vida en la colonia Benito Juárez, por sujetos que viajaban a bordo de un taxi, resultando lesionada otro elemento, iniciándose la averiguación previa 5/2016/AEHOM.
Entre los detenidos se encuentran Carlos Alberto Martínez Vázquez, dueño del taxi Nissan Tsuru con placas 1690SSJ, como uno de los probables agresores, por lo que se solicitó y obtuvo del Juez Penal la orden de aprehensión en su contra.
Se sabe también que uno de los detenidos viajaba en el taxi cuando mataron a Raúl Ávila, pero los otros dos continúan prófugos de la justicia, entre ellos el gatillero, quien se presume se encuentra ocultándose en otra entidad del país.
Mediante una orden de aprehensión expedida por autoridades ministeriales quedaron detenidos: Ana Gabriela Espinosa Mendoza e Iván Cortés, ambas personas tuvieron conocimiento de la privación de la vida del agente e intentaron ocultar un Nissan Tiida gris con placas TZP1490 de Puebla, que además del taxi, fue utilizado por los agresores el día de los hechos y que se ubica en robos a cuentahabientes.
El resto de los detenidos son: Ricardo Toscano García, José Enrique Toscano García, Arturo Gámez Toscano, Mario Oswaldo Hernández Toscano y Neftalí Romero Bravo. Éstos fueron asegurados mediante la persecución y balacera que se desencadenó el pasado miércoles en la colonia Adolfo López Mateos.
Estas personas, están presuntamente vinculadas con varios robos a cuentahabiente cometidos en la ciudad de Puebla. Su forma de operar consistía en ingresar a sucursales bancarias para detectar a posibles víctimas a quienes amagaban y despojaban de dinero en calles solitarias, dándose a la fuga en el vehículo Nissan Tiida asegurado.