• Resultan muy importantes para el campo
Con 26 años de experimentación, los fertilizantes biológicos Biofertibuap y Biofosfobuap han probado su efectividad al elevar los rendimientos de la producción, reducir costos y disminuir el riesgo ambiental, lo que se ha traducido en prestigio para la Institución y ejemplo de cómo la investigación básica se convierte en transferencia científica-tecnológica en beneficio del desarrollo de la sociedad.

Resultado del trabajo de los investigadores Moisés Carcaño Montiel, Teresita Jiménez Salgado, Lucía López Reyes y Armando Tapia, del Laboratorio de Microbiología de Suelos, del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas (CICM), del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP), Biofertibuap y Biofosfobuap están dentro del “Proyecto Estratégico de Bioeconomía 2010. Promoción y Transferencia de Tecnología para el uso de Biofertilizantes. Parcelas de Validación”, del gobierno federal, en el que se han posicionado por sus excelentes resultados.

Para dar una idea del impacto social y ambiental que ya tienen estos fertilizantes biológicos, el Maestro en Ciencias, Moisés Carcaño Montiel, responsable del programa, explica que en el año 2012 se biofertilizaron 5 mil hectáreas, en beneficio de casi 2 mil agricultores del país, lo que se tradujo en 975 toneladas de petróleo ahorrados.

Para disminuir costos, los científicos recomiendan a los productores aplicarlos sobre la semilla al momento de la siembra y la fertilización química al 50 por ciento, para incrementar los rendimientos y disminuir la aplicación de químicos nitrogenados y fosfatados en 50 por ciento, al final de la cosecha.

En cuanto a los beneficios ambientales, “el ahorro de fertilizante implica reducir los contaminantes al ambiente, si consideramos que para fabricar una tonelada de urea (fertilizante químico) se requieren 1.3 toneladas de petróleo y el agricultor aplica a los cultivos seis bultos de urea por hectárea. Con la utilización de los biofertilizantes se reduce a tres bultos aproximadamente. Esto quiere decir que se ahorran en petróleo 195 kilogramos por hectárea”, explica el Maestro en Ciencias, Carcaño Montiel.

¿CÓMO NACIERON BIOFERTIBUAP Y BIOFOSFOBUAP?

Con el objetivo de inocular con bacterias fijadoras de nitrógeno del género Azospirillum, para reducir la necesidad de fertilizante nitrogenado en algunos sistemas de producción, desde 1986 se iniciaron los estudios de aplicación de éstas en algunos estados del país.

En sus diferentes formulaciones, Biofertibuap contiene las bacterias Azospirillum brasilense, que fijan nitrógeno en forma biológica y producen sustancias reguladoras del crecimiento vegetal.

Biofosfobuap, por su parte, contiene las bacterias Chromobacterium violaceum y Acinetobacter calcoaceticus, que tienen la capacidad de solubilizar de fosfatos y producir sustancias reguladoras del crecimiento vegetal.

Los productos pasaron por varias pruebas, para verificar su efectividad, rentabilidad e inocuidad. Las pruebas iníciales se establecieron en campo desde el año 1986, con un promedio de 50 hectáreas anuales en diferentes cultivos y regiones de la República Mexicana con resultados positivos. Por ejemplo, en la experimentación en campos de Tlaxcala se lograron incrementos en el rendimiento de maíz en un 38 por ciento, mientras que en Puebla aumentaron en un 48 por ciento.

Con este antecedente, en el año 2000 se iniciaron los trámites vía Institucional ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), y dos años más tarde se obtuvieron los títulos de las marcas Biofertibuap-Zea (maíz), Biofertibuap-Sorghum (sorgo) y Biofertibuap-Hordeum (cebada).

En 2008, se solicitaron los registros de Biofertibuap-Wheat (trigo), Biofertibuap-Leg (leguminosas) y Biofosfobuap, que se otorgaron en 2010. Finalmente, Biocaferti, otro fertlizante biológico que ha probado su efectividad en el cultivo de café, está en proceso de registro.

HACIA NUEVOS PRODUCTOS

Tras los éxitos obtenidos con Biofertibuap y Biofosfobuap, los investigadores del ICUAP continúan en la búsqueda de dos nuevas formulaciones, destinadas para uso forestal y procesos de recuperación de suelos.

En el caso del biofertilizante para uso forestal, se han biofertilizado 10 mil plantas de pino en el estado de Tlaxcala, experimento que llevará al menos siete meses.

PERFIL DEL INVESTIGADOR
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Moisés Graciano Carcaño Montiel:
• Estudió la Licenciatura en Químico Farmacobiólogo, en la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP.
• Obtuvo el grado de Maestro en Edafología, en el Colegio de Posgraduados, en Montecillos, Estado de México.
• Se desempeñó como jefe del Laboratorio de Microbiología de Suelos, del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas, del ICUAP.
• Fue coordinador del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas.
• Es responsable del Programa Biofertibuap.
• Teléfono: 2 29 55 00, extensiones 2548 y 2566.