Un brazo robótico multifuncional y un inoculante multiespecies que acelera el crecimiento de los cultivos son dos ejemplos de la calidad en materia de investigación alcanzada por la BUAP, pero además son una muestra del interés y el compromiso social de los investigadores por lograr que estos desarrollos tecnológicos favorezcan a los sectores desprotegidos y resuelvan problemas sociales o medioambientales.
En lo anterior coincidieron, por separado, los doctores Fernando Reyes Cortés y Jesús Reyes Rojas, investigadores de la Facultad de Ciencias de la Electrónica y del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas del ICUAP, respectivamente, quienes al participar en el programa Ciencia a tiempo de Radio BUAP, destacaron que sus investigaciones no sólo significan un avance en cuanto a la generación de nueva tecnología en las áreas de robótica y biotecnología nacional, sino que también buscan atender a los sectores más desprotegidos.
En el caso del brazo robótico multifuncional, su creador el doctor Reyes Cortés, explicó que no sólo tiene la capacidad de efectuar tareas industriales como pintar objetos, carrocerías, trasladar autopartes u otro tipo de mercancías, sino que al ser un robot multifuncional puede apoyar actividades en el área de fisiatría o dar de comer y enseñar a escribir a personas con capacidades diferentes.
“Los robots industriales están diseñados ex profeso para realizar tareas industriales. Pero este robot, el nuestro, no sólo puede efectuar actividades industriales, sino que puede interaccionar con otras áreas de impacto a la sociedad. El robot puede ayudar a comer o a enseñar a escribir a personas con capacidades diferentes, pueden ser asistidas por este prototipo, es decir, su versatilidad va mas allá de ser un robot comercial”, destacó.
La innovación de este prototipo robótico, abundó Reyes Cortés, es contar con transmisión directa, lo que le permite aprovechar el 100 por ciento de la energía que se le suministra, lo que no ocurre con los robots industriales convencionales que, al funcionar con sistemas de engranaje, desaprovechan hasta el 60 por ciento de la energía que los alimenta.
Otro hecho a destacar, enfatizó el investigador, es que el brazo robótico fue construido con tecnología nacional y competitiva con las mejores marcas internacionales, desarrollado en su totalidad en la Facultad de Ciencias de la Electrónica de la BUAP.
En tanto, Jesús Reyes Rojas, investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas del ICUAP explicó durante su participación en Ciencia a tiempo que el inoculante multiespecies, que acelera el crecimiento de las plantas, se elaboró con seis tipos distintos de bacterias benéficas del suelo que, además de incrementar el rendimiento de los cultivos, actúa como biorremediador devolviendo a los suelos agotados su fertilidad.
Precisó que el inoculante se diseñó con el objetivo de mejorar la producción de maíz, sin embargo, algunos agricultores ya lo han utilizado de forma exitosa en papa, frijol, tomate, jitomate, chile, calabaza y hasta en aguacate. Esta nueva biotecnología ha sido utilizada en unas mil 200 hectáreas en diferentes localidades de los estados de Puebla, Tlaxcala e Hidalgo.
Si bien el inoculante es apreciado entre los productores porque ha logrado incrementar sus cosechas, para Reyes Rojas, el gran valor del desarrollo tecnológico es su actividad como biorremediador o sanador de los suelos.
“En realidad estoy persiguiendo la promoción y crecimiento de las plantas que logra este producto, es un objetivo secundario. El valor adicional del inoculante es que tiene bacterias remediadoras, las cuales hacen una labor invisible para comenzar a sanar los suelos, a sanar al planeta”, puntualizó.
Gracias a la calidad de ambos desarrollos tecnológicos, el fondo Sectorial de Innovación (Finnova) de la Secretaría de Economía del gobierno federal, les otorgó financiamiento. De los seis proyectos ganadores que obtuvieron el apoyo de Finnova en el país, tres fueron desarrollados por investigadores de la BUAP.