“Es necesario propiciar la educación y la organización
para hacer valer nuestros derechos como consumidores”.
Abel Pérez Rojas.

Cada 15 de marzo, desde 1983, se conmemora el Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Es una jornada en todo el orbe para evaluar los avances y asuntos pendientes en esta materia, y como un recuerdo al discurso de John F. Kennedy, quien por primera vez enunció formalmente los derechos del consumidor.

Este año la jornada mundial estará dedicada a hacer conciencia sobre la alimentación sustentable. Asunto de gran relevancia si consideramos que los alimentos sustentables deben reunir tres características: respetar el medio ambiente, ser saludables, ser éticos tanto en su cadena de producción como en su comercialización.

En el caso de México, la jornada mundial de los derechos del consumidor es más que oportuna. Veamos por qué.

Durante las últimas décadas del siglo XX se consolidó, a nivel mundial, una serie de políticas públicas que tuvieron por objeto reducir la intervención del Estado en asuntos de economía interna.
Así, gran parte de la actividad comercial se dejó en manos de las llamadas “fuerzas del mercado” y principalmente a la ley de la oferta y la demanda.

Desgraciadamente las “fuerzas del mercado” no son éticas; por ello, principalmente en los países desarrollados, surgieron grupos de ciudadanos organizados para hacer efectivas sus garantías como consumidores y presionar a las autoridades para el establecimiento de instancias legales dónde hacer valer esos derechos.

El esfuerzo de organizaciones no gubernamentales y la reforma de los sistemas legales de varios países alrededor del mundo dieron frutos. Pero, en países como México, desde hace algunos años, diversos colectivos vienen denunciando la protección gubernamental a ciertas empresas transnacionales dedicadas a la venta de alimentos chatarra y de cigarrillos.

Según la opinión de académicos y colectivos, en México el derecho del consumidor relativo a la información es violado porque en las etiquetas no establecen si los productos fueron elaborados con materias primas transgénicas. Tampoco aluden al perjuicio a la salud que ocasiona su abuso. Y, lo peor, el gobierno no actúa al respecto para proteger al consumidor.
Con respecto a los cigarros, las observaciones van en el sentido de que podría avanzarse aún más si se estableciera la obligación del empaquetado uniforme para todas las marcas, con colores neutros y sin el uso de sus distintivos comerciales. Esto, aunado a otras medidas, disminuye el consumo de tabaco que se hace por motivos de status social.
Por supuesto en México y en América Latina aún estamos muy distantes de las medidas adoptadas en los países más avanzados, por ello es oportuno el llamado internacional del próximo 15 de marzo, y particularmente que los consumidores conscientes hagan valer sus derechos. ¿No le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.