Monseñor Felipe Pozos Lorenzini, Obispo Auxiliar de Puebla, informó que el próximo domingo 23 del presente mes, se celebrará el Día del Seminario ocasión que aprovechará para pedir por las vocaciones sacerdotales señaló que actualmente se tienen 239 seminaristas y se requieren más. al tiempo de revelar que en Puebla se tiene un importante déficit de sacerdotes
Expuso que en la Diócesis se cuenta con 600 clérigos para atender a más de 4 millones 500 mil fieles católicos y explicó que por ejemplo, en la parroquia de Chichiquila, al Oriente del estado, colindando con el estado de Veracruz 45 comunidades son atendidas por un sólo sacerdote, lo que genera que no todas tengan la misa dominical. Por ello la Arquidiócesis envía por lo menos una vez al mes a los seminaristas menores para que brinden la sagrada liturgia y la comunión, además de brindar apoyo espiritual a la población católica.
Agregó que en la Arquidiócesis de Puebla en promedio se ordenan ocho sacerdotes, y se requieren al menos la ordenación de veinte para cubrir lo básico, sin embargo, no se puede abaratar el sacerdocio por necesidad de religiosos. No se debe permitir el ingreso de cualquier persona al seminario. Se requiere vocación que integra tres pasos: escuchar el llamado de Dios, el don del celibato, y una personalidad madura para donarse en favor de los demás. Refirió el vocero de la Arquidiócesis poblana.
Detalló que el Papa Benédicto, decía que la formación sacerdotal debe ser muy exigente, porque el día de mañana estarán en sus manos, las personas que han sido salvadas por la “Sangre de Cristo”
Son diez años de formación, sacerdotal después del bachillerato, algunos ingresan con licenciaturas o maestrías. Concluyen todos con dos licenciaturas; una licenciatura en Filosofía y otra en Ciencias Religiosas en Teología.
El rector del Seminario Palafoxiano comentó que en muchas ocasiones los padres son un obstáculo para el sacerdocio, debido a que piensan que pueden perder a su hijo; efectivamente, es una donación total del joven al ministerio sacerdotal, porque el seminarista y posteriormente sacerdote, deja la casa familiar para ir al servicio de la iglesia. Pueden ser trasladados a una parroquia de la ciudad, en alguna parroquia de la diócesis o se les puede enviar al extranjero.
“Papá y mamá, tienen un temor entendible, no quieren que sus hijos se vayan de casa, pero los hijos tienen que salir, por sus estudios y trabajo. No tengamos miedo de decir al Señor Dios sí tú quieres fíjate en mis hijos para el sacerdocio”.
La cuestión económica no debe ser un obstáculo, el seminarista cubre una cuota simbólica de 700 pesos mensuales para su formación, alimentos, hospedaje. En caso de que un joven con vocación no tenga recursos, la iglesia diocesana cubre los gastos; un ejemplo dijo son los seminaristas de Venezuela.
Por último dijo que la iglesia diócesana debe cuidar siempre el seminario, y citó las palabras del obispo; San Rafael Guizar y Valencia; que dijo.
“A un obispo le puede faltar la mitra, el báculo, la catedral, pero no le puede faltar su seminario que es lo vital para la vida diócesana”.
Por ello dijo, todos debemos orar y pedir por las vocaciones sacerdotales que son la base de la iglesia católica.