• En marzo del 2012 mataron a su amigo que los invitó a comer y jugar videojuegos.
• también mataron al hermano y la mamá de su amigo, e incluso a la mascota; los cuerpos los echaron a la cisterna.

Odilón Larios Nava.- Larga condena en la prisión les espera a los dos hombres que en el año 2012 mataron a su amigo, así como a la mamá y hermano de éste. El triple asesinato ocurrió en un domicilio de la coloniza Azcarate, en la ciudad de Puebla. Los homicidas habían sido invitados a comer y jugar videojuegos, luego de saciar su hambre y divertirse, mataron a la familia, incluso al perro, y los cadáveres los echaron a la cisterna de la casa.
Este viernes fueron sentenciados a 50 años de prisión. Este viernes la jueza Rosa Celia Pérez González dictó sentencia a los dos asesinos, quienes se ampararon para buscar reducir los años de prisión a los que fueron sentenciados.
A principios del año 2012, 2 de marzo para ser más precisos, se registró un triple asesinato en el domicilio ubicado en la 15 Oriente número 1816 de la colonia Azcarate. Dos jóvenes, amigos de uno de los miembros de la familia, fueron invitados a comer y jugar videojuegos, después de comer y divertirse, mataron a su amigo y a la madre y al hermano, de éste.
Los occisos fueron identificados como: María Antonieta Valencia Alquicires, de 55 años de edad; Carlos Javier Esparza Valencia, de 18 años, que padecía un retraso mental; y Marco Antonio Esparza Valencia, de 22 años, estudiante de Ingeniería Mecánica Automotriz. Incluso el perro fue asesinado. Después los cadáveres fueron depositados en la cisterna.
Días después los homicidas fueron capturados, se trata de: Edgar Vicente Abundio Zámano, de 22 años, originario de Oaxaca, y Eduardo Isaí Victoria San Juan, alias “El Pituche”, de 21, originario del Distrito Federal. En sus declaraciones, en aquel entonces, señalaron que el día que cometieron la masacre habían acudido a jugar videojuegos con Marco.
Desde entonces inició el proceso en su contra el cual este viernes llegó a su etapa de sentencia. Aunque ahora deberán resolverse los amparos a los que recurrirá la defensa de los homicidas para buscar aminorar la pena de cárcel.
Marco Antonio Esparza, esposo y padre, respectivamente, de las víctimas, comentó:
“Siento que se aplicó la ley correctamente, a pesar de tantos años, la justicia se hizo presente, es la sentencia máxima según nos explicaban en el juzgado, ya con esta resolución puedo decir que voy a encontrar un poco de paz. Estos cuatro años fueron para mí muy difíciles y creo que se hizo justicia”.