Armando Valerdí Rojas
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Parece ser que esto es lo que les paso a los líderes de las principales potencias mundiales del G20 que recientemente se reunieron en la ciudad china de Hangzhou, al mostrar preocupación por el mal reparto de los beneficios de la globalización y las crecientes manifestaciones de inconformidad por lo que actualmente sucede en la economía, los empleos, la salud, la inseguridad, y para lo que no encuentran la respuesta adecuada.

El tema de la cumbre de este año fue; «Hacia una economía mundial innovadora, estimulada, interconectada e integradora», el tema se centra en aspectos de como reforzar la agenda de crecimiento del G20, buscar políticas y conceptos de crecimiento innovadores, construir una economía mundial abierta y garantizar que el crecimiento económico beneficie a todos los países y poblaciones, además con respecto a la crisis migratoria y de refugiados, los dirigentes del G20 acordaron la necesidad de incrementar los esfuerzos a escala mundial haciendo ver la necesidad de intensificar la ayuda humanitaria y el reasentamiento de los refugiados para hacer frente a las consecuencias, las necesidades de protección y las causas profundas de la crisis. Otro de los temas que trataron fue el terrorismo, para lo cual reafirmaron su solidaridad, determinación y compromiso para combatir el terrorismo y su base, la financiación. Se subrayó también la importancia de adherirse al Acuerdo de París sobre el cambio climático lo antes posible.

Como podemos ver los temas son variados y crecientes, por lo que encontrar respuestas a todo no está siendo fácil, sobre todo si no entendemos la profundidad del cambio que vivimos, por lo que las principales economías del mundo reunidas en el G20 intentan utilizar todos los instrumentos posibles para hacer frente a este entorno complejo, desafortunadamente muchas de estas herramientas fueron buenas para una época que quedo atrás, pero para lo que hoy sucede no dan los resultados esperados.

Por su parte Federico Steinberg, Investigador de Economía Internacional del Real Instituto Elcano, menciona que los lideres “Asisten atónitos a un creciente rechazo a la globalización por parte de la ciudadanía que no supieron anticipar”. “Un rechazo que está dando alas a los movimientos proteccionistas y nacionalistas que ya cuentan con líderes y partidos políticos capaces de canalizar la frustración y el miedo de la ciudadanía y de llegar al poder”.

Hoy el mundo vive una transición en donde las discrepancias más sobresalientes se enfocan en que mientras un grupo de personas aún cree en los beneficios de la globalización, tal cual funciono en el pasado, mientras otras prefieren cerrarse, con la esperanza de preservar así su identidad y su bienestar material.

Una de las causas de estos problemas y su incremento en profundidad e incertidumbre es sin duda “La insuficiente capacidad de las democracias occidentales para repartir mejor las enormes ganancias de la apertura económica ha hecho saltar por los aires el pacto social que las mantenía cohesionadas, lo que ha llevado a una creciente deslegitimación del proyecto”, y de los gobiernos y políticos.

Y ¿de dónde parte esta situación?, recordemos que en la conferencia de Bretton Woods allá pos el año 1944, John Maynard Keynes y Harry Dexter White no se pusieron de acuerdo sobre el tipo de mecanismo global de reciclaje de excedentes más adecuado para mantener la economía mundial de posguerra en una trayectoria sostenible.

Keynes apostaba por un reciclaje de excedentes que fuera más equitativo, recordemos que él advirtió que el tratado de Versalles, con él se puso fin a la primera guerra mundial, llevaba inherente una próxima conflagración, la segunda guerra mundial. No obstante Dexter White gano la partida y los excedentes fueron para Estados Unidos, y así se inició un nuevo modelo económico—financiero mundial, que prácticamente implosionó el 2008.

Después de ocho años de haber implosionado el modelo echado a andar en la década de los setenta, el problema es que en este momento no está nada claro, sobre todo si se sigue evitando considerar que económicamente estamos en una Nueva Depresión o como la llama Larry Summers Secular Stagnation, algo así como “estancamiento permanente”. Y que los principales líderes políticos se hayan dado cuenta del problema es sin duda un avance, no obstante parece no tener claro que hacer, porque hasta ahora, salvo en contadas excepciones, parecían haberlo ignorado.

Para terminar el comentario de hoy lo haré con una reflexión de Alan Stoga, uno de los principales asesores en Kissinger Associates “Le recordamos que hoy parece que el mundo vive en caos, en medio de violencia y falta de explicaciones, con falta de autoridad política, con líderes débiles u otros que parecen locos, como Donald Trump”.

Gracias