•     Es uno de los tres programas prioritarios que tiene a su cargo la dependencia

 

Con objeto de recuperar el campo mexicano, propiciar arraigo comunitario y evitar la migración, se puso en marcha hoy Sembrando Vida, uno de los tres programas prioritarios de la presente administración, a cargo la Secretaría de Bienestar, y que tiene como meta la plantación de árboles frutales y maderables en un millón de hectáreas de 19 estados de la República.

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó la ceremonia de inauguración de este programa en el municipio de Cárdenas, Tabasco. En el evento, la titular de la Secretaría de Bienestar, María Luisa Albores González, expresó que el motivo de la restauración productiva a la reforestación se debe a que es “un trabajo de acompañamiento directo al productor, a quienes son guardianes de su territorio y que pueden volver a recuperar el arraigo y el amor por la tierra; a través de la inclusión productiva se podrá rescatar del olvido al campo”.

 

La secretaria de Bienestar, enfatizó que el campo significa amor por la tierra, identidad, cultura, formas solidarias y democráticas de organización, de participación, y recordó que su importancia recae en el papel imprescindible que tiene para la producción de los alimentos que consume nuestro pueblo. Sin embargo, agregó, el modelo económico de los pasados 30 años condenó al campo al abandono y lo sumió en una profunda injusticia social.

 

Los grandes capitales, añadió, en lugar de prosperidad, han despojado a las comunidades y degradado los bosques y las selvas. Tan es así, dijo, que seis de cada diez mexicanos que habitan en zonas rurales están en situación de pobreza, al mismo tiempo que la pobreza extrema en el campo es tres veces mayor que en las zonas urbanas.

 

Indicó que el Gobierno de México quiere evitar que la gente siga migrando y que el objetivo es dignificar la autonomía del sector y posibilitar la autosuficiencia alimentaria, así como rescatar la identidad del agro, sus productos y las comunidades involucradas. Informó que cada productor va a plantar 2.5 hectáreas durante seis años.

 

Asimismo, explicó que los beneficios que el proceso generará se podrán observar en tres etapas: a corto plazo, con la puesta en operación de la Milpa Intercalada con frutales (Miaf), como frijol y calabaza, que servirán para el consumo de las familias; a mediano plazo, con los frutos que produzcan los árboles y, a largo plazo, con la explotación racional de la madera, como caoba y  cedro.

 

Se pagarán cinco mil pesos mensuales al ejidatario, comunero o pequeño propietario por el trabajo que realizarán de lunes a sábado. De esta cantidad, 500 pesos se destinarán a un fondo de ahorro para generar economía social y economías internas en las comunidades. “Esto no es una dádiva, sino un reconocimiento al esfuerzo de las productoras y los productores”, sostuvo.

 

Además, habrá apoyos directos con insumo y herramientas, así como la asistencia a través de 2 mil 388 técnicos y facilitadores, entre biólogos, agrónomos, antropólogos y trabajadores sociales. Albores González destacó que ya se está trabajando en mil 900 ejidos y 361 municipios de ocho entidades, de los cuales 113 son indígenas.

 

La meta para 2019, señaló, es atender a 230 mil productores y, para el periodo 2019-2020, abarcar 19 entidades del territorio nacional. “Estamos hablando de participar con más de 14 pueblos indígenas: nahuas, mayas, popolocas, zoques, chinantecos, totonacos, choles, tzeltales, tzotziles, mazatecos, mames, chontales de Tabasco”, aseguró.