• Los sicarios abrieron fuego contra jugadores y espectadores de un partido de beisbol.
• Al cierre de esta edición había dos muertos y más de 11 lesionados; se desconoce el móvil de la violenta agresión.

Odilón Larios Nava.- Comando fuertemente armado atacó a personas que disfrutaban de un partido de beisbol en la unidad deportiva de Acatzingo; el saldo fue dos muertes y al menos 11 personas lesionadas. Se desconoce el móvil de estos violentos acontecimientos ocurridos al filo de las 16:30 horas en Acatzingo.
El ataque ocurrió cerca de las 16:30 horas del pasado domingo, cuando se efectuaba un partido de beisbol en el lugar. Se sabe que entre los lesionados había mujeres y adolescente.
De acuerdo a los testigos, un comando armado integrado por al menos 20 sujetos encapuchados, sembró terror durante un partido de beisbol en Acatzingo, los hombres descendieron de cuatro camionetas – algunas otras versiones mencionan tres de estos vehículos – y llegaron hasta el campo de beisbol.
Ahí, con armas de grueso calibre, versiones policiales señalan AK-47, mejor conocidas como Cuerno de Chivo, y comenzaron a disparar contra los jugadores y espectadores que estaban en las gradas.
Según las primeras versiones que los policías recopilaron de algunos de los lesionados y testigos, el grupo armado abrió fuego a diestra y siniestra. Lo que ocasionó que incluso mujeres y adolescentes resultaran lesionados. En el lugar hubo niños que presenciaron la masacre y que afortunadamente no fueron alcanzados por las balas.
En el campo de beisbol, justo en el área de calentamiento de los bateadores, quedó tendido el cadáver de un hombre adulto, por sus vestimentas se sabe que no era jugador. Este varón fue identificado como José Luis Vélez Robles, de aproximadamente 40 años de edad, presuntamente originario y vecino de la población La Candelaria.
En las instalaciones del Hospital Integral de Acatzingo murió un segundo hombre, identificado como Diego Mauricio Hernández Rojas, de 22 años de edad, presuntamente también vecino de La Candelaria.
En el caso de Vélez Robles, las primeras versiones recopiladas indicaron que presentaba más de diez impactos de bala en el cuerpo, y que fue “rematado” con dos balazos en la cabeza. En la zona que comprende el área de “home, primera y tercera base, así como el montículo de pitcheo” había decenas de casquillos percutidos, señal del infierno que vivieron los que ahí estuvieron presentes.
Una vez que cumplieron su objetivo, los sicarios escaparon a bordo de sus mismas camionetas. Versiones policiales indicaron que tomaron rumbo a la Sección Novena de Acatzingo – donde se asientan diferentes bandas delictivas – y ahí habrían causado una segunda balacera, en donde según las fuentes consultadas hubo al menos tres lesionados más.
De vuelta al estadio de beisbol, los cuerpos de primeros auxilios de Cruz Ámbar y Rescate atendieron a los lesionados, 11 en total, que fueron trasladados al Hospital san Ángel en Acatzingo. Tres de ellos se encuentran muy graves y su vida corre peligro.
Los tres lesionados de gravedad son: Esteban Aniceto S., de 33 años de edad, quien presenta lesiones en abdomen y tórax; Efrén P., de 34 años, con balazo en el abdomen; y José César, de 53 años, con impacto en abdomen. Estos tres hombres por la gravedad de las lesiones que presentaban fueron intervenidos casi de forma inmediata en el citado hospital.
Los otros lesionados son: Iván Aniceto, de 14 años, con impacto en la rodilla; María Guadalupe R., con impactos en mano y pie; Adriana C., de 16 años, con heridas en brazo y pie; Maribel A., de 22 años, con herida en brazo; Rodrigo S., de 26 años, lesionado en pierna; Abel L., de 46 años, con balazo en abdomen y pierna; así como José S., de 29 años, con lesiones en brazo y tórax.
Aunque son los lesionados que las autoridades tenían contabilizados, se estima que hubo otros más que fueron trasladados, a nosocomios y clínicas particulares, por sus propios familiares, por lo que se estima que el número de lesionados es mayor a once.
Personal de la policía municipal de Acatzingo, de la estatal y ministerial, acudieron hasta el lugar y acordonaron el sitio donde se desató el ataque, para preservar los indicios. Mientras que el Ministerio Público de Tepeaca y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) se encargaron de hacer las diligencias del levantamiento de cadáveres y la recolección de indicios, para integrar la averiguación del caso.