• “No me conoces ni sabes a dónde puedo llegar” y “Pregúntale al Ehécatl Mello, cómo le fue cuando estaba en DIEDO, quieres propiciarnos algo lo vas a encontrar”, son las amenazas que hizo y de las cuales existe registro de video con audio.

Odilón Larios Nava.- El pasado sábado, este reportero fue amenazado, cuando cumplía con su labor informativa por el comandante de la Agencia de Investigación de Homicidios, de la Fiscalía General del Estado (FGJ), Arturo González Rojas, alias “El Oso”. Por lo que lo hace responsable de cualquier atentado contra su integridad, y/o de su familia. De sus amenazas existen registros de video con audio.
La mañana del pasado sábado este reportero se encontraba cubriendo un homicidio que se registró en la 15 Poniente casi esquina con la 25 Sur, de la ciudad de Puebla, fue abordado por Arturo González Rojas, y mientras dialogaban por los excesos que el mencionado comandante comete de forma recurrente contra la labor informativa de los periodistas, lanzó la amenaza de la que se hace una denuncia pública por este medio.
“No me conoces ni sabes a donde puedo llegar”, mencionó El Oso. Después insiste en que el reportero que suscribe abandone el lugar donde estaba laborando desde por lo menos media hora antes. En todo momento se respetó el perímetro marcado por la cinta que previamente habían colocado las autoridades, sin traspasar dichos límites en ningún instante.
Arturo González Rojas, siguió hablando y puntualizó: “Pregúntale al Ehécatl Mello – Sánchez, otro reportero de la fuente policial – cómo le fue, cuando estaba en DIEDO – la ex Dirección de Investigación en Delincuencia Organizada, donde El Oso fue comandante titular – quieres propiciarnos algo lo vas a encontrar”.
Inmediatamente este reportero le hizo saber que se trataba de una amenaza y a partir de ese momento el mencionado comandante cambió el tono de la charla. Después de emitir otras palabras se dio la vuelta y se retiró, sabedor de que había cometido el error de hacer su amenaza frente a otros dos reporteros que estaban en el mismo lugar y escucharon todo lo que aconteció.
Uno de estos compañeros reporteros escuchó cómo momentos antes de que Arturo González Rojas se acercara al que suscribe, mencionó: “pero ya sé dónde vive”, y muy ufano señaló el sitio en donde un servidor ha vivido los últimos años.

EL MOTIVO DEL DISGUSTO DEL COMANDANTE

En esta ocasión al llegar al sitio donde se cometió el crimen encontramos el cerco marcado con cinta roja. Dicha cinta dejaba libre la banqueta del lado opuesto a donde se encontraba el cadáver. Cabe decir que por la banqueta cruzaron decenas de personas, algunas de las cuales se paraban a mirar lo que allí ocurría. Incluso en ese sitio, atrás de la cinta roja, había además de reporteros personal de dos empresas funerarias.
Cuando este reportero llegó al lugar, el cadáver ya había sido levantado por las autoridades, por lo que lo único que se podía fotografiar eran las labores que efectuaban los peritos. Es decir que al menos habían pasado dos horas desde que las autoridades ministeriales habían iniciado sus actividades, conociendo sus tiempos de respuesta.
Aproximadamente 40 minutos después de que este reportero llegó, es decir cerca de tres horas después de que las autoridades ministeriales arribaran al lugar y delimitaran su cerco. Arturo González Rojas, como en otras ocasiones intentó bloquear la labor informativa de los representantes de los medios de comunicación. En específico de este reportero, a quien le exigió que saliera del lugar donde se encontraba porque según él había violado el área acordonada.
Este reportero le enfatizó que en ningún momento había cruzado el límite marcado por el cordón y que estaba justo en el lugar donde otros civiles habían estado y pasado caminando. Como en otras ocasiones se le pidió respeto a la labor de informar de los reporteros, él se limitó a pedir que saliera de ese lugar y fue entonces cuando lanzó sus amenazas, citando que podía pasar a este reportero lo mismo que le pasó a Ehécatl Mello.
Esta no es la primera vez que el comandante se excede en sus funciones, en el pasado ha cerrado calles enteras para impedir la labor informativa de los reporteros, en lo particular envía agentes ministeriales para que se paren frente al lugar que ocupa este reportero e impidan que saque fotografías de escenas de crímenes. Incluso ha llegado al extremo de mandar a cortar la lona de una miscelánea para bloquear con ella el alcance de las cámaras de los fotoperiodistas. Esto entre otras cosas que oportunamente han sido reportadas por los medios de comunicación.
Por las amenazas recibidas este reportero procederá a interponer una denuncia ante las autoridades correspondientes, a la vez que exige a las autoridades de la FGE que tomen cartas en el asunto para evitar que estos excesos por parte de algunos de sus elementos se sigan presentando en el futuro.
Este reportero deja constancia que teme por su integridad física y moral, ya que considera que el comandante del que se habla en esta nota informativa pueda incluso fabricar algún delito en su contra. Por lo anterior reitera que lo responsabiliza de cualquier cosa que pueda suceder a él o a su familia.