BUAP. 5 de mayo de 2016.- Para intercambiar metodologías y modelos de moléculas llamadas ligantes, las cuales se unen a iones metálicos y se utilizan para diversos fines, como la fabricación de magnetos moleculares o productos biodegradables, científicos del Cuerpo Académico 261 de la BUAP, Química e Ingeniería Química Básicas y Aplicadas, forman parte de la Red Química de Coordinación con Aplicaciones de Magnetismo y Catálisis Homogénea.
La doctora María Graciela Yasmi Reyes Ortega, responsable de dicho cuerpo académico e investigadora del Instituto de Ciencias (ICUAP), informó que esta red se conformó hace seis meses para el intercambio de investigadores y estudiantes, así como de metodologías e infraestructura, entre las instituciones participantes, con el fin de hacer más eficiente la preparación de ligantes que cada cuerpo académico utilizará, de acuerdo con sus intereses de investigación.
Esta red está integrada por el Cuerpo Académico 261 de la BUAP, conformado por los doctores en Ciencias María Graciela Yasmi Reyes Ortega, José Luis Alcántara y Samuel Hernández Anzaldo, del ICUAP, y el maestro en Ingeniería Química Esiquio Ortiz Muñoz, de la Facultad de Ingeniería Química.
Participa también el Cuerpo Académico 80 de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, cuyo representante es el doctor en Ciencias Miguel Ángel Muñoz Hernández, y el grupo de investigación del Laboratorio de Mediciones Magnéticas y Biofísicas, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde colaboran los doctores en Ciencias Rafael Zamorano Ulloa y Daniel Ramírez Rosales.
Reyes Ortega explicó que el trabajo de los investigadores de la BUAP se centra en la química de coordinación con elementos de transición; es decir, diseñan ligantes y los coordinan a iones metálicos de transición (d y f) para elaborar así magnetos moleculares, modelos de enzimas y llevar a cabo estudios cinéticos.
Esta metodología de construcción de los ligantes, dijo, es utilizada por el resto de las instituciones participantes con fines distintos, como diseñar compuestos órgano-metálicos para la catálisis de reacciones y fabricar materiales biodegradables como bolsas y vasos, polímeros que se degraden en menor tiempo evitando el daño al medio ambiente. También, ha permitido realizar nuevos magnetos moleculares como materiales del futuro para la computación cuántica, dispositivos con memoria, por ejemplo.
Esta colaboración interinstitucional permite ampliar las posibilidades para la investigación; inclusive, preparar moléculas y enviárselas a los miembros de la red para que las utilicen en su química y viceversa, destacó la también responsable del Laboratorio de Química Inorgánica, del Centro de Química del ICUAP.
Los miembros de esta red y el Grupo de Mediciones Magnéticas y Biofísicas han logrado más resultados publicables, aprendizaje de nuevas metodologías y utilización de equipos y materiales. Asimismo, los científicos de la BUAP pueden usar los espectrómetros de resonancia paramagnética electrónica de la Escuela Superior de Física y Matemáticas del IPN, con la cual se tiene una colaboración de más de 20 años.
En cuanto al resto del trabajo de los científicos de la Máxima Casa de Estudios de Puebla, Reyes Ortega informó que los compuestos desarrollados se están probando actualmente en aplicaciones biológicas como antioxidantes y anticancerígenos, para cerrar el ciclo de construcción y aplicación de dichos productos, puntualizó.
Lo anterior, gracias al intercambio de conocimientos con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y el IPN, así como con la repatriación del doctor Samuel Hernández Anzaldo, de la Universidad de Alberta, en Canadá, con quien se tiene colaboración también.