+ Experimentan con la técnica para detectar la presencia del herbicida en alimentos como el maíz

Investigadores del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP) desarrollan una metodología, rápida y sensible, para identificar la presencia residual de glifosato en matrices comestibles, con el fin de garantizar la inocuidad de los alimentos y asegurar que los consumidores adquieran productos libres de este herbicida, un posible cancerígeno, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“El glifosato es el agroquímico más utilizado en México y el mundo; en cultivos de maíz se aplica para el control de las malezas hasta en tres diferentes periodos del crecimiento de la planta y en grandes cantidades como desecante foliar para acelerar la cosecha, lo que provoca que los granos obtenidos tengan altas probabilidades de estar contaminados con este herbicida”, explicó Alia Méndez Albores, científica del Centro de Química del ICUAP.
A nivel mundial, en la actualidad hay un debate sobre los efectos que este producto podría tener en los seres humanos y los animales. La OMS lo ha clasificado como un posible cancerígeno. Hoy existen evidencias científicas que vinculan su consumo, aun en cantidades significativamente bajas (0.1 partes por billón), con cáncer y una serie de patologías que incluyen daño al hígado y riñón, tumores, abortos espontáneos, nacimientos con malformaciones, mutaciones genéticas, disrupción endócrina, autismo y obesidad.
El investigador afirmó que aún no está regularizado el monitoreo continuo de glifosato en alimentos, pero dada la controversia acerca de los efectos a la salud, hoy se encuentra bajo escrutinio público internacional y cada vez es mayor la presión social para que se informe sobre la situación real de la presencia y los contenidos de glifosato en esta matriz.
“Como resultado de lo anterior, en febrero del 2016 la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) autorizó por primera vez el monitoreo de glifosato dentro de su programa anual de análisis de alimentos, el cual incluyó a los granos de maíz dentro de los productos agrícolas con más posibilidad de contaminación con este herbicida. No obstante, debido a la poca sensibilidad que presentaron las técnicas utilizadas, no se logró la validación ni el establecimiento de una metodología rutinaria para ser usada por los laboratorios autorizados por la FDA y el monitoreo se suspendió sin fecha de reinicio”, detalló.

Por ello, subrayó la necesidad de desarrollar nuevas metodologías que permitan la detección robusta y sensible de este contaminante en matrices tan complejas como los alimentos, así como la importancia de dirigir el conocimiento al monitoreo del producto agrícola destinado a la producción primaria del alimento más importante del país.
“En ese sentido, nosotros trabajamos con la técnica de Espectroscopia Raman de Superficie Aumentada (SERS por sus siglas en inglés) que nos permitirá detectar concentraciones muy bajas de compuestos químicos, como el glifosato en productos comestibles, sin una preparación muy rigurosa de la muestra”, aseveró.
La investigadora, quien es doctora en Electroquímica por el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (CIDETEQ), indicó que en esta técnica la muestra es irradiada con un haz de luz que puede ser ultravioleta, visible o cercano infrarrojo, de la misma manera que en la técnica Raman convencional, con la única particularidad de que el analito debe estar adsorbido o en cercanía de superficies metálicas altamente rugosas o nanoestructuradas.