Por Patricia Moreno Sánchez

La Caravana del Viacrucis del Migrantes partió ayer lunes de la Puebla a la Ciudad de México, en autobuses, para luego separarse. Los centroamericanos, provenientes principalmente de Honduras, Nicaragua y el Salvador, dijeron sentirse tristes de irse de Puebla, pues recibieron apoyo y muestra de cariño de los poblanos.

No obstante dijeron que tienen que continuar su camino hacia la frontera norte; pese al blindaje de la misma con la Guardia Nacional estadounidense. Hombres, mujeres y niños centroamericanos, después de tomar un ligero desayuno iniciaron su camino a la capital del país, donde después de participar en una reunión se dispersaran y cada familia o cada migrante, decidirá si continuaba su camino y con su deseo de lograr el “Sueño Americano” al cruzar la frontera del norte.

“Nosotros estamos muy agradecidos con Puebla, porque no solo nos ayudaron con alimentos y hospedaje, también nos brindaron solidaridad y amor” manifestó Jannette, que viajo con su esposo y su pequeño hijo desde Honduras.
En tanto que Armando, que estaba acompañado de su familia, agradeció el apoyo de los poblanos y de la iglesia católica.
“Pues nos sentimos tristes porque ya nos vamos de Puebla donde nos ayudaron mucho, muchas gracias de verdad, pero yo tengo que llegar a Estados Unidos, para poder trabajar y mantener a mis hijos y no regresar a la inseguridad de mi país, Nicaragua” afirmó preocupado por la situación que dijo tendrán que enfrentar al tratar de cruzar la frontera.
En tanto Imelda, dijo que espera cruzar hacia Estados Unidos, pero al llevar consigo su bebe reconoce que será complicado por lo que no descartó quedarse a trabajar en los estados del Norte y después poder cruzar la frontera.
El padre Gustavo Rodríguez responsable de la Pastoral del Migrante agradeció el apoyo de todas personas que ayudaron a la caravana, con ropa, calzado y alimentos, así como a las autoridades que permitieron y resguardaron el paso de los migrantes por territorio poblano. Agregó que el apoyo no cesa al recordar que en los albergues de la Arquidiócesis diariamente llegan migrantes a solicitar ayuda.