Gonzalo Vallejo Camacho
Buen día tenga usted, es nuestra región un polo de desarrollo educativo y por lo tanto un lugar donde la labor docente tiene en nuestros maestros un lugar de privilegio, felicidades maestras y maestros, que siga siendo su empeño y dedicación el motor de transformación y desarrollo integral. Vaya una felicitación a la escuela Normal Rural “Carmen Serdán” de Tételes de Ávila, por la conmemoración de sus 90 años, durante los cuales ha sido formadora de grandes maestras. Niñas y jóvenes que encontraron en este recinto la posibilidad de cambiar su vida, que hicieron en esta escuela de su preparación, una vocación de servicio y de esa vocación de servir, la mejor herramienta para por medio de la educación transformar al país mismo. Hablar de la normal rural, es hablar de personas, de hogares, de comunidades y de la patria misma; es recordar y reconocer como miles de vidas han cambiado favorablemente, es un punto más a favor de la educación pública gratuita dirigida a las y los hijos de campesinos y trabajadores, es una muestra más del poder transformador de la formación docente y del enorme compromiso que sus egresados Ya tendremos oportunidad de tratar de manera especial en otra columna a tan noble y querida institución. Maestro, palabra tierna, cariñosa y de alto honor. Mi maestra Hablar del día del maestro, indiscutiblemente nos lleva a pensar en el profe, en la mística, en el cariño El aula es la gran esperanza de México, la formación académica, ética y de conciencia social tiene sin lugar a dudas que transitar por las escuelas y son entonces los maestros los grandes arquitectos de ciudadanos libres, creativos, analíticos y propositivos, por supuesto sin eludir el compromiso de formación en el hogar. Y es ahí, donde la labor de los padres de familia debe centrar parte de sus esfuerzos para devolverle el lugar histórico y ganado con creces al maestro, en cualquier organización, rige el principio básico, que dicta que a mayor responsabilidad debe brindarse mayor autoridad y tal parece que en la escuela se aplica a la inversa y cada día es mayor la descalificacion para el docente y con ello implícito el debilitamiento de una de las columnas más importantes de la educación. Sin lugar a dudas, insisto, la esperanza de la patria sigue y seguirá siendo la educación, aquella que inicia en casa, esa que se cocina en el hogar y que se pule y afina en el aula, esa que encuentra en padres de familia y maestros el binomio perfecto, los mejores aliados para la formación del hijo y del alumno, del hijo que también es alumno en casa, del alumno que también es hijo en el salón y vaya que si lo sabré, tengo el alto honor de ser hijo de maestra rural, de maestra de pueblo. Una responsabilidad compartida, aceptada y recibida con agrado, deberá por naturaleza dar un buen producto, hagamos de las críticas, propuestas; cerremos filas en torno a construir mejores condiciones para la enseñanza y la formación, que los niños y jóvenes lejos de coyunturas, encuentren respaldo, firmeza, caminemos muy cerca de quienes transformarán nuestra realidad por una más equitativa, justa y de mayor paz social. Nos leemos pronto.