Por Patricia Moreno Sánchez

Juan Manuel es un niño de 8 años que acude a una primaria del centro histórico de la ciudad de Puebla, quien al iniciar el curso escolar, era un niño alegre que jamás faltaba a clase, era un alumno ejemplar , tenía buenas calificaciones, de repente algo cambio y desde hace varias semanas se resiste asistir a clases. Ahora es un menor retraído, callado y su desarrollo académico ha disminuido.
Los pretextos son variados, incluso sin justificación alguna, como sentirse mal del estómago para que su mamá no lo obligara a ir a su escuela, quien al no creerle una palabra lo llevó, a pesar de los ruegos del niño. Un día, a la hora de la salida, la mujer encontró a su hijo golpeado, desaliñado y llorando. Por lo que le pregunto qué había sucedido al pequeño respondió que algunos de sus compañeros eran los responsables de su aspecto y los golpes que presentaba en varias partes del cuerpo, los mismos que de un tiempo atrás lo molestaban constantemente sin motivo.
Lo que Juan Manuel omitió decir fue que cada vez eran más agresivos en los métodos para torturarlo física y sicológicamente, como el hecho de orinarse encima de él y proferir insultos y amenazas. Por supuesto nunca pensó que las autoridades escolares no le dan la importancia a este tipo de problema denominado bullying.
Laura la madre, preocupada por la situación se dirigió al plantel educativo para solicitar información al respecto y cuestionar a la maestra sobre lo sucedido, al tiempo de preguntar porque no había recibido ninguna notificación sobre los acontecimientos.
Para su sorpresa la maestra negó conocer que el menor estaba teniendo problemas y que era normal que los niños jugaran de manera pesada, por lo que la madre acudió a la dirección pero la directora señaló que la docente no tenía ninguna responsabilidad en el asunto y que si su hijo tenía problemas era porque él los provocaba con su actitud.
La mujer angustiada acudió a denunciar ante la Secretaría de Educación Pública, donde no le hicieron caso, según sus propias palabras. La madre espera termine el año escolar para cambiar a su hijo a otra institución educativa.
La indiferencia de los maestros
Otro de los casos es Daniela, menor que ha sido victimas de Bullying o acoso escolar, ella la acusaron de golpear fuertemente con un palo a sus compañeras, fue expulsada de la escuela y castigada por sus padres, lo que nunca quisieron ver, ni saber los maestros y sus propios progenitores, fueron las razones por las que actuó de esa manera. Daniela tenia mal carácter porque en su casa la regañan por todo, no le tenían confianza.
En la escuela no era diferente la situación, los maestros la castigaban constantemente por no tener buenas calificaciones, por no prestar atención en clases, donde los maestros la exponían al ridículo frente sus compañeras la cuales aprovechaban cualquier oportunidad para ofenderla y llamarla “Burra” y en cualquier momento la empujaban o golpeaban de forma intencional, y obviamente los profesores no le creían. Una mañana la maestra la castigo y la mando a lavar los baños, sus compañeras llegaron a mofarse de ella. Cuentan que le tiraron el agua encima y la tiraron entre la suciedad y le gritaban todo tipo de groserías que no eran propias de unas niñas. Esto la llenó de ira y se defendió con el palo de la escoba, les comenzó a pegar, las estudiantes salieron corriendo para acusarse con la maestra, quien sin más les dio la razón a las “agredidas”, en cambio, llamó fuertemente la atención a Daniela, frente a todos, y la llevó a la dirección.
La maestra nunca se preguntó porque las otras alumnas se habían salido del salón, cuando tenían que resolver ejercicios, mientras ella tomaba café con otra maestra, como lo relató la conserje de la escuela, dice que nunca se supo que pasó con Daniela.
El bullying siempre ha existido, aseguran los especialistas, el problema es que este fenómeno se ha vuelto más violento, antes los niños decían la famosa frase ”Nos vemos a la salida”, era una advertencia y significaba que habría un enfrentamiento entre los estudiantes, dependía del agredido ganar la batalla para que lo dejaran en paz, en ocasiones este se ganaba el respeto de los demás. Actualmente el bullying es una agresión constante en el que se juntan varios niños o adolescentes para agredir a otro.
Agresiones que llamaron la atención de todos
En Puebla, la semana pasada se presentaron dos casos de bullying de extrema violencia que provocó que dos menores llegaron hasta la hospitalización, el primer caso fue el una menor de la secundaria Ignacio Zaragoza en Chachapa, quien fue golpeada por una de sus compañeras, donde incluso existió grabación de video para subirlo a la red; en el segundo caso, un joven del Bachillerato Digitalizado en Xonacatepec, fue agredido sin compasión por varios de sus compañeros, cuando salió de la institución 45 minutos antes de la hora indicada, por instrucción del director del plantel.
Mientras que a nivel nacional conmocionó el caso del niño de 12 años Héctor Alejandro, que murió después de estar algunos días inconsciente, luego de que cuatro de sus compañeros lo cargaron y arrojaron a una pared de la institución de Ciudad Victoria Tamaulipas donde estudiaba la secundaria.
La Secretaría de Educación Pública, que encabeza Jorge Cruz Bermúdez, informó que ya interviene en ambos casos, por cierto que la dependencia anunció “La Estrategia Estatal para Promover la Sana Convivencia en las Escuelas”, programa que cuenta con el apoyo del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que también desarrollo el “Violentometro”, una herramienta que busca concientizar a los alumnos, padres de familia y profesores sobre la prevención y la denuncia del acoso escolar.
En este tema la Asociación Estatal de Padres de Familia (AEDPF) a través de su presidente Alejandro Águila Argüelles, señaló que si bien el acoso escolar tiene raíz en el seno familiar, es indispensable la capacitación en los docentes para que tengan la sensibilización de reconocer cuando un niño está siendo víctima de bullying, y reconocer cuándo los estudiantes juegan o cuándo ya se están agrediendo. Aseguró que en la mayoría de los casos, lamentablemente los profesores son indiferentes a las agresiones que sufren sus alumnos, quizá por falta de capacitación o por simple omisión. Por ello dijo es necesario un trabajo en coordinado entre padres, maestros y autoridades para disminuir este fenómeno que cada vez es más cobra más fuerza a nivel escolar.
En este sentido México ocupa el primer lugar internacional en casos de bullying en educación básica ya que afecta a más de 18 millones de alumnos de primaria y secundaria tanto públicas como privadas, de acuerdo con un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En niveles preescolar, primaria y secundaria, alrededor de 60 por ciento ha sufrido bullying
El análisis efectuado por la OCDE entre los países miembros reporta que 40.24 por ciento de los estudiantes declaró haber sido víctima de acoso; 25.35 por ciento haber recibido insultos y amenazas; 17 por ciento ha sido golpeado y 44.47 por ciento dijo haber atravesado por algún episodio de violencia verbal, psicológica, física y ahora a través de las redes sociales.
El bullying se ha convertido en un severo problema ya que, conforme a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el número de menores afectados aumentó en los últimos dos años 10 por ciento, al grado de que siete de cada diez han sido víctimas de violencia.