Con el fin de ayudar a los estudiantes en sus trabajos y proyectos de investigación, unidades académicas de la BUAP, como la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM), se vinculan con fuentes internacionales de colaboración científica como la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) y The Virtual Telescope Project (Proyecto del Telescopio Virtual), organizaciones que brindan información a instituciones educativas con interés en analizar fenómenos astronómicos.
Rogelio Cruz Reyes, académico de la FCFM, comentó que gracias a estas vinculaciones, la comunidad universitaria puede enterarse de fenómenos como el suscitado el miércoles 5 de marzo, día en el que un asteroide bautizado por los astrónomos como 2014 DX110 pasó a 34 mil kilómetros de la Tierra, una distancia inferior a la existente con la Luna.
Este tipo de información está al alcance de los estudiantes que así lo requieran. Los intereses y necesidades de las investigaciones determinan el tipo de nexo que establecerá la BUAP con otras organizaciones como universidades y asociaciones de colaboración científica. Los recursos y vínculos están en función de las necesidades de los alumnos de la Universidad, pues con base en sus líneas de investigación, estas herramientas son gestionadas.
Cruz Reyes explicó que en el caso de The Virtual Telescope Project, la BUAP puede gestionar periodos de tiempo para poder revisar imágenes de telescopios internacionales a través de plataformas web, “algo así como si compráramos tiempo aire”. Con ello, los universitarios pueden acceder a herramientas tecnológicas e infraestructura poderosa de nivel internacional.
En la FCFM existen trabajos enfocados en el estudio de fenómenos astronómicos como el caso de los proyectos de Óscar Martínez Bravo, académico de la Facultad que colabora en un proyecto internacional: el Programa Espacial Universitario.
El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica es una de las instituciones nacionales que tiene fuertes vínculos con la BUAP para la formación de científicos especializados en las ciencias astronómicas pues han trabajado conjuntamente en diversos proyectos desde hace varios años. Recientemente en el diseño de la instrumentación de nanosatélites (el Tatyana I y II) puestos en órbita con el fin de detectar rayos cósmicos en el espacio.
En coordinación con Alberto Cordero Dávila, académico de la FCFM, Cruz Reyes realiza proyectos de divulgación científica, en especial del conocimiento astronómico, con niños y jóvenes de educación básica y media superior con la construcción y capacitación en el uso de telescopios. Su trabajo ha llegado a escuelas de Sonora, Oaxaca, Tlaxcala y Puebla.
Sobre el asteroide que pasó a 34 mil kilómetros de la Tierra, Cruz Reyes, señaló que esto no representó ningún peligro: “el evento ocurrió a las 15:00 horas, tiempo de México, 21:00 horas del tiempo Universal. Informó que el asteroide tenía una ruta ya conocida por expertos en astronomía; “al no impactarse con el planeta, este seguirá con su trayectoria orbital para regresar y acercarse nuevamente a la Tierra el 4 de marzo del 2046 con una probabilidad de colisionar de uno en diez millones; “es más fácil que nos ganemos la lotería”, señaló Cruz Reyes.
“El asteroide mide aproximadamente 15 metros de diámetro, “algo así como un edificio de seis pisos. El tamaño en el espacio es relativo pero si el 2014 DX110 llegara a chocar con la Tierra causaría tres veces el daño que causó el asteroide que cayó en Rusia el año pasado, pues este triplica su tamaño”, indicó.
Para algunas instituciones la investigación de este tipo de eventos requiere inversión de tiempo y recursos económicos que no la hace redituable; son los aficionados con equipos modestos quienes generalmente identifican estos eventos y los centros de investigación, como los de la BUAP, que están interesados en generar nuevos conocimientos y los enfocan en áreas específicas.