• Trabajan coordinados los tres niveles de gobierno y se han comprometido con los afectados para darles apoyo.

Odilón Larios Nava.- Suman 32 las víctimas mortales por los deslaves ocurridos en los municipios de Huauchinango, Xicotepec y Tlaola. Las autoridades no descartaron que el número de muertos pueda incrementar debido a que aún hay muchas personas reportadas como desaparecidas.
Autoridades estatales encabezadas por el gobernador Rafael Moreno Valle y sus similares federales encabezados por Rosario Robles Berlanga, Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del Gobierno de la República, informaron que habrá apoyo para las familias afectadas.
La mañana de este lunes, Moreno Valle, en un recorrido por el albergue habilitado en el Instituto Tecnológico de Huauchinango, informó que se realizará la evaluación de las viviendas. En un primer momento aquellas que sólo están sucias porque fueron alcanzadas por el lodo entrarán en un programa de empleo temporal en donde se le pagará dos semanas de salario a los moradores para que limpien y puedan volver a habitar el sitio.
En el caso de aquellas casas que sufrieron afectaciones estructurales pero están en zonas habitables, se estará aplicando un programa para hacer las reparaciones. Y por último las casas que fueron devastadas y que están en zonas inhabitables, se analiza dónde serán reubicadas esas familias.
Este lunes se registraron más deslaves en Huauchinango, poniendo en riesgo decenas de viviendas del barrio de Santiago. Muchos de los habitantes abandonaron sus casas por propia iniciativa para evitar exponerse a la muerte.
Por la tarde del lunes cayó una fuerte lluvia en Huauchinango lo que incrementaba el riesgo de más deslaves, poniendo en riesgo viviendas y familias en diversas colonias de ese municipio. Las historias de pérdidas humanas y casas completas se cuentan por decenas.
Son los casos de Susana Hernández Bonilla, una mujer invidente quien perdió a una hija de dos años de edad, así como la casa en donde habitaba con sus hijos. Otro caso es el de Guadalupe Morales Negrete, a quien la fuerza de un río arrebató su casa y todo lo que en ella había.

PERECE NIÑA EN LA MESITA

Susana Hernández, sintió toda la fuerza de un alud de tierra el pasado sábado por la noche, cuando su casa ubicada en la calle Río Papaloapan número 15, con salida en calle Sagitario, de la colonia La Mesita, fue derruida por el fenómeno natural.
La mujer de aproximadamente 45 años de edad, no sólo perdió todo su patrimonio, además sufrió la irreparable pérdida de su hija Karla Itzel de apenas dos años de edad, a quien no pudieron rescatar con vida. La pequeña es velada en la casa contigua, que pertenece a familiares de Susana.
Hernández Bonilla lamentó que en el Hospital General de Huauchinango, no le hayan dado medicamentos para aliviar sus dolencias: “porque no llevaba la credencial, cómo esperan que lleve documentos si todo quedó enterrado, no me atendieron mal pero no me dieron los medicamentos, sólo me dieron una receta y me dijeron que no tenía derecho a medicinas, que mejor las comprara”.
De lo anterior se enteraron las autoridades de la Secretaría de Salud y ordenaron atender a esta mujer para que le dieran los medicamentos, además de que giraron instrucciones al personal del nosocomio para que brinden una mejor atención a las víctimas de esta contingencia, causada por la tormenta tropical Earl.
Susana Hernández mencionó que algo de lo que más le preocupa es que sus nietos se quedaron sin calzado del día y deportivo, así como sin uniformes escolares. Además no sabe lo que hará después de que concluya el novenario de la pequeña: “no sé a dónde voy a ir, si voy rentar, o no sé qué voy a hacer”.
La mujer relató para este diario que: “Algunos conocidos dijeron que las autoridades nos van a dar una casa, que nos van a reubicar, pero yo no les creo. No sé qué voy a hacer”.

AGUA ARRAZA CASA

El río crecido acabó con una casa ubicada en la calle Eucalipto de la colonia Chapultepec, el pasado sábado. En esa casa habitaba Guadalupe Morales Negrete y sus dos hijas, de 16 y 12 años de edad.
Según explicó la mujer, el sábado por la noche al regresar del trabajo notó que el río había crecido mucho.
A la mujer le dio tiempo brincarse para sacar a otra de sus hijas, apenas salieron y el agua comenzó a derribar las paredes de la casa. La corriente arrastró sillones, camas, mesa, y demás aparatos y utensilios.
Guadalupe expresó en entrevista: “Estoy en la calle, sin nada. Sólo tenemos lo que llevamos puesto y es ropa que nos regalaron los vecinos. La próxima semana mi hija iba a ser operada de dos hernias inglinales, ya tenía el dinero ahorrado y todo se lo llevó el agua”.
Esta mujer señaló que no tiene más opción que recurrir al albergue, pues no tiene nada, ni siquiera familiares que la puedan auxiliar, son sólo ella y sus hijas, quienes han quedado desamparadas tras la pérdida de su patrimonio.